Buenos días, buenas tardes o buenas noches, que sea usado lo anterior en virtud del momento que le dediques a estas líneas y estando ya esperando la cuenta regresiva para el próximo Mundial, que se haga la espera viendo una nueva administración madurar en la conducción de México

Bien, pues cambiemos de tema porque no es nunca popular hablarte directamente y en segunda persona del singular, menos aún si lo anterior te fija responsabilidad, sea lo que sea, no olvides lo anterior porque al espejo nadie podrá engañarse a sí mismo. Lógicamente, eso es falso si portas el apellido Trump según vemos; con la administración de la Casa Blanca, lo que empezó a ser confuso por impredecible ahora resulta doloroso por prestablecido y  todas las amenazas son conducidas cambiando por completo el orden de lo geopolítico.

Este presidente norteamericano dialoga con antagónicos en el libreto y se pelea con sus aliados, pero lo que sí sabemos es que se está llevando demasiado lejos. Los enfrentamientos comerciales han prendido la mecha de una guerra comercial, la diferencia entre ambos términos aún guardan el mérito de llamarle enfrentamiento comercial, que terminará en una guerra comercial si la OMC no es la que determina qué procede y qué no.

La administración Trump o la gana o la gana y  Trump en caso que la OMC no le dé la razón, está llevando muy rápidamente a una zona de la que no hay retorno.

Washington dice que la puerta de negociaciones está abierta pero Beijing sabe que, si son ellos los que llegan a tocarla, es porque viene dispuestos a ceder más de lo que pretenden obtener y ese no es el caso, no al menos con un presidente poco ortodoxo, para no aplicar mejores adjetivos.

Hoy la guerra comercial aprieta en los lugares específicos, de momento los chinos le reparten afecto a los más numerosos votantes de Trump, y esos sin duda viven en el campo, la América rural, y la economía del medio oeste es la primera línea de expresión del descontento chino, quienes aplicaron 25% de arancel a la compra de soya, y citamos este cultivo como eje agrícola, pues hizo de la soya un plomo en las cotizaciones de la Bolsa de Chicago.

Los especuladores abandonaron el área y en la salida abandonan interés de maíz, trigo y anexos. Los especuladores compran lo que sube, y vender lo que baja, de momento los mercados accionarios levantan, y los de commodities bajan restándole valor a la categoría y restándoles activos a los productores norteamericanos que en este momento están viendo cómo los chinos les cierran la puerta comercial.

El tema es muy serio, en especial porque encima de todo ello, los americanos parece que van a lograr un cultivo maicero y soyero enorme, un cultivo ahí en la frontera de los récords si el clima no cambia... el maíz va muy bien y está en fases finales, pero la soya se hace durante agosto y es aún vulnerable a un cambio súbito en lo climático; sin embargo, para muchos es irrelevante, pues aun si la producción se lastima un poco para la soya, igual los chinos no la van a comprar y, en el ínter, Sudamérica es arrebatada de toda la soya que tenga para ofrecer, los diferenciales de precio entre Brasil y Estados Unidos están cerca ya de 25%, que es el diferencial arancelario impuesto por China, cosa que implica una mejora en el ingreso del productor brasilero, que gracias a esto se les está haciendo el caldo gordo.

Los brasileños vendieron mucho cuando la sequía en Argentina arrasó con la soya y el precio explotó a las alzas, están vendiendo primas o bases enormes y encima de todo han tenido devaluación, que para ellos es benéfico pues sus costos están fijados en muchos casos en reales, así que al exportar cobran más reales con lo que reciben en dólares.

Hoy los precios agrícolas se sienten demasiado tirados al piso, y si bien se antoja y mucho comprar, pues como categoría están muy subvaluados, el efecto de tener que digerir una cosecha casi récord en Norteamérica podría abrir la puerta a una caída de precios mayor.

Muy complicado el escenario sin duda, pero ¿te imaginas lo que le pasaría al precio agrícola si súbitamente la razón llegara y la cordura imperara, y los chinos hicieran tregua con los norteamericanos? ¿Te imaginas lo que explotaría a las alzas este mercado agrícola? Tal vez sin necesidad pero la algarabía haría prensa y sálvese quien pueda.

Ese es el tipo de mercados que tenemos, altamente volátiles e inéditos, no te olvides de que los mercados se mantienen irracionales más tiempo que uno solvente y eso es lo que trato de hacerte ver una vez que hay trinitotolueno en el ambiente y un presidente poderoso jugando a la matatena con pedernales.

México, según lo dijo don Porfirio, está muy lejos de Dios y muy cerca de nuestros vecinos del norte (para no decir gringos), así que haz consideración de que todo lo que les sobra tiene que encontrar mercado y si los chinos no les compran carne de cerdo, o pollo, o granos varios, imagina quién tiene altas posibilidades de ser cliente frecuente.

Hay que ser cuidadosos y encontrar en estas coyunturas oportunidades; México tiene que definir el TLCAN, viene un cambio en la conducción y elecciones intermedias en EU. Cosa no menor, Trump debe hacer algo para no perder la simpatía del medio oeste que, de momento, no le quita el patrocinio; sin embargo, una vez que se acabe el saldo en la chequera la cosa cambia y ahí es donde la puerca dobla el rabo.

*A&A.

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