Además de la problemática del cambio climático, ahora tenemos el Covid-19. Los países desarrollados tienen graves estragos que apuntan hacia una recesión económica catastrófica.

El mundo sufre la indiferencia y daño de nosotros sus habitantes, así como de los gobiernos que nos representan.

El cambio climático es una aberración humana. Las selvas arden, los hielos se derriten, sube el nivel del mar, las megasequías devastan, la contaminación atmosférica reduce la esperanza de vida y mata. Todo lo que es importante para la vida se nos pierde.

En la última reunión internacional sobre el cambio climático se conoció que sólo 20% de los países ha asumido los compromisos para detenerlo. Otros lo ignoran. Trump y Bolsonaro niegan sus efectos depredadores y han adoptado políticas medioambientales nefastas consistentes en desmantelar las regulaciones previas. Lo que privilegian es el egoísmo y la ganancia por encima de todo.

Además de la problemática del cambio climático, ahora tenemos el Covid-19 que empezó en China.

China exporta 20% de los productos intermedios utilizados en las cadenas de valor de todo el mundo. Es parte de la globalización productiva. Asimismo, 80% de los productos farmacéuticos en EU se produce en China, siendo el proveedor mas importante y en muchos casos, el único.

Los países están cerrando sus fronteras, desarrollan una política sanitaria defensiva, interrumpen los procesos de manufactura, otorgan apoyos gubernamentales con miles de millones de dólares. La OIT calcula que el Covid-19  podría acabar con 25 millones de empleos en este año en el mundo.

Surgen preguntas como las siguientes: ¿resolveremos estos problemas para tener una nueva era de progreso? ¿Cómo obtener mejoras a cambio de trastornos sociales? El escepticismo se adelanta porque es visible una reducción de los niveles de vida, desigualdad, una población que envejece y más.

El G20 se reunió la semana pasada  por medio de una cumbre virtual. El cúmulo de medidas que se necesita realizar es múltiple y requiere concierto. No ayuda que la presidencia del G20 esté en manos de Arabia Saudita, que vive en el medioevo. Además, Trump no es proclive a soluciones multilaterales, lamentable porque EU cuenta con un eficiente sistema de salud con capacidad de investigación.

Los gobiernos de China y de Corea  del Sur han sido hasta ahora los más exitosos en el manejo de la pandemia. Han apoyado a sus pueblos al planear y operar una estrategia eficaz de medidas de control, prevención, cobertura total en la atención curativa. Hay que escuchar a sus expertos.

Los países desarrollados tienen graves estragos que apuntan hacia una recesión económica catastrófica. También poseen sistemas de salud para enfrentar la pandemia.

El problema que se avecina es que una vez que el virus se extienda con mayor intensidad al tercer mundo el efecto destructivo será inmenso, debido a las carencias sanitarias; 55% de la población mundial no tiene ninguna forma de protección social ni acceso a los sistemas nacionales de salud.

México, además de otros problemas importantes, tiene dos crisis, la económica y la de salud, que afectan los procesos de inversión y empleo, así como la salud de la sociedad. Se requieren decisiones eficaces del triángulo Estado-mercado-sociedad para superarlas. Más Estado y menos estatismo; más competencia y menos monopolios; más bienestar y menos fantasías. Y compensar a los ciudadanos por las medidas que les causan daño.

Independientemente del miedo, la información que fluye diariamente sobre el Covid-19 es muy valiosa porque permite realizar las precauciones. Confirma que el conocimiento aumenta el tamaño de la jaula en que estamos atrapados.

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.