Los programas de política monetaria no convencional - quantitative easing - han sido cuestionados por su escaza efectividad en la economía y su alto poder distorsionador.

No obstante, Ben Bernanke, ha abierto la puerta a un Quantitative Easing 3, al señalar que el Reserva Federal (Fed) está lista para actuar en caso de ser necesario, pues reconoce que una escalada en la crisis del euro podría afectar la recuperación de la economía estadounidense, más aún considerando el deterioro que vienen mostrando los datos de empleo y la incertidumbre que genera la discusión pendiente respecto de la compleja situación fiscal (Fiscal Cliff).

Uno que ya está actuando y enhorabuena, es el Banco Popular de China, al anunciar un recorte de 25pbs en la tasa de interés (por primera vez desde el 4T08), llegando a 6.31 por ciento.

Los últimos datos publicados en China han cuestionado seriamente la tesis de un "aterrizaje suave", por lo que la autoridad monetaria ha considerado que rebajas en la tasa de encaje exigida a los bancos no son suficientes para reacelerar la economía y cumplir con la meta de crecimiento de 7.5 por ciento.

Con respecto a la crisis europea, la agencia clasificadora de riesgo Fitch puso más presión, al bajar la nota crediticia de España de A a BBB, con perspectivas negativas.

En Francia, la tasa de desempleo aumentó por sobre las expectativas, de 9.8% a 10% durante el 1T12, alcanzando el nivel más alto desde fines de 1999. De esta manera, las miradas se posan sobre el nuevo presidente François Hollande, quien ha insistido en que "la austeridad no es el único camino".

Los decepcionantes datos de créditos de consumo en EEUU no hacen más que potenciar la idea de un eventual QE3. En abril crecieron en USD 6,500 millones, 41% menor a lo esperado, mientras que el dato del mes anterior fue corregido drásticamente a la baja (42%).

El Banco de Inglaterra mantuvo la tasa de referencia en 0.5%, así como su programa de compra de activos. En tanto, el PMI de servicios del Reino Unido se mantuvo en 53.3 puntos en mayo, superando las expectativas de los analistas. En Japón, el índice líder de la economía cayó en abril, desde 96.4 a 95.1, en línea con las expectativas.

En Chile, la balanza comercial registró un déficit de USD 152 millones en mayo, decepcionando a los analistas que estimaban un saldo positivo de USD 100 millones.

En México, la inflación se aceleró levemente sobre las expectativas, de 3.4% a 3.9%, ubicándose en la parte alta del rango meta de Banxico (3%;+/-1).

Los principales índices bursátiles en Estados Unidos cerraron mixtos, el Dow Jones avanzó 0.4%, mientras que el tecnológico Nasdaq cayó 0.5 por ciento.

Por su parte, el S&P cerró marginalmente negativo (tropezó 0.01%). Los commodities anotaron un alza de 0.3% (medido por el índice CRB), sin embargo, el oro y el petróleo WTI registraron correcciones de 1.3% y 2.5%, respectivamente.

Los mercados latinoamericanos terminaron en general, con acotadas ganancias. El IGBVL peruano rentó 0.1%, mientras que el Colcap colombiano, el IPSA chileno y el Merval argentino avanzaron 0.2%, cada uno.

La excepción fue el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) mexicano que retrocedió marginalmente. En Brasil fue feriado, ya que se celebraba Corpus Christi.

En esta jornada las bolsas europeas moderaron sus ganancias. El FTSE de Londres ganó 1.2%, Alemania e Italia anotaron alzas de 0.8% y 0.9%, respectivamente. El Cac francés subió 0.4% y la bolsa de Madrid avanzó 0.3 por ciento.

Las bolsas asiáticas anotaron resultados mixtos. Destacó el alza del Kospi coreano (2.6%), mientras que el Nikkei japonés y el Sensex de la India registraron alzas en torno a 1.2%, cada uno.

*Frase del economista inglés John Maynard Keynes (1883-1946), considerado uno de los más influyentes del siglo XX. Sus teorías económicas, contenidas en la obra Teoría General de la Ocupación, Interés y el Dinero (1936) - como respuesta a la Gran Depresión - dieron origen al Keynesianismo, una corriente de pensamiento económico que postula que en tiempos de crisis se justifican intervenciones y estímulos del sector público, rompiendo con el dogma clásico, que postula que la economía es capaz, por si sola, de alcanzar pleno empleo de factores productivos.

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