Cuando las campañas en contra de Joe Biden comienzan a hacer eco del 2006 mexicano, cuando el centralismo del poder presidencial parece haber dado vida a un imperio y matado a la república, cuando la oposición está dividida, y cuando las mentalidades de corto alcance afloran anteponiendo la economía a la salud de la ciudadanía, es cuando Estados Unidos se parece a México y esto confirma que el mundo está de cabeza.

Sino pregúntenle a Joe Biden, quien ahora es tachado por el equipo de campaña de Trump como “un peligro para América.”

¿En dónde hemos escuchado eso antes?

¿Será que el equipo de campaña del magnate neoyorquino le está pagando derechos de autor al del expresidente panista? o ¿Se los saltaron por la traducción?

O tal vez simplemente...

¿Será que la realidad de los estadounidenses es tan mala que han decidido “volver al futuro” del 2006 mexicano?

Porque si para esas vamos, la negación de la nuestra podría habernos llevado a algún lugar entre nuestra segunda mitad del siglo XIX y el principio del XXI de alguna nación del sur latinoamericano. Supongo que depende del orden del día y de si se eligen besos y abrazos o la hidroxicloroquina y el desinfectante para combatir la pandemia.

En un contexto en donde la economía, y no la patria, es primero.

¿El resultado?

El resultado parece ser el mismo con su correspondiente escala. Porque mientras en ambos países gobernadores “se revelan” ante las medidas del presidente, el desempleo se va por los cielos y la economía por los suelos, en una latitud se dice “que se ha aplanado la curva”, y en la otra que es “el país que más pruebas ha aplicado en el mundo.”

¿Que pensará Angela Merkel?

No lo sé.

Pero lo que si sé, es que el escenario es tan tétrico, que la célebre frase de Porfirio Díaz podría adaptarse para decir : “Pobre México, tan lejos de Merkel y tan cerca de Trump.”

Habiendo quedando claro, que los contagios de cualquier tipo, no conocen fronteras y que la negación de la realidad, la mentalidad de corto alcance, y la polarización se expanden en países vecinos que subestimaron a la pandemia y que mientras uno es el epicentro, el otro huye del destino haciendo un mínimo de pruebas.

Y mientras el Coronavirus ha cobrado la vida de más de 90,000 personas y 36 millones de empleos en Estados Unidos, y la de más de 5,000 mexicanos y 700,000 empleos de la economía formal, resulta que el peligro son Biden y los neoliberales.

El primero por oponerse a la xenofobia histérica del mandatario contra China y los segundos por impulsar energías renovables.

¿Acaso no se dan cuenta que la polarización es innecesaria cuando ya hay un enemigo en común?

Me temo que sus ambiciones los nublan y que, “el enemigo público número uno”, seguirá vivo hasta encontrar una vacuna.

Mientras tanto Donald Trump ha decidido rebasar la potencia del “Corazón de Jesús”, pasarse por el arco del triunfo las recomendaciones de la FDA, y ha tomar hidroxicloroquina para que no le dé Coronavirus.

¿Cuál será mejor?

La historia no se repite, pero rima, cada quien “vuelve al futuro” que quiere y yo sólo puedo decir que, jamás pensé ver el día, en que Estados Unidos llegara a parecerse a México.

El mundo está al revés y hay un Trump “volviendo a su futuro” en cada lado de la frontera.

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie