¿Hacia dónde se perfila la política migratoria del país? Según el acuerdo con Estados Unidos (EU) del 7 de junio, nos encontramos dentro de los 45 días definitorios que deberán cumplirse el 22 de julio. Hay tres escenarios llegada esa fecha: (1) a criterio de Trump, México cumple con haber disminuido significativamente el flujo migratorio y se le conmina a seguir perseverando en esa tarea. No habría amenazas inmediatas de imponer aranceles, pero seríamos rehenes de Trump con su constante amago. Sería un equilibrio inestable pero improbable, pues se ve muy difícil lograr el avance solicitado en tan poco tiempo.

Escenario (2): Trump dice que México no cumplió, por lo que se acciona la cláusula de tomar medidas adicionales. ¿Cuáles? Éstas están contenidas en el Acuerdo Suplementario apenas dado a conocer el 14 de junio por Ebrard en su comparecencia ante el Congreso. EU quiere que México sea “tercer país seguro” (TPS), a pesar de que Ebrard ha declarado que eso es inaceptable. Pero en dicho documento se esboza esa posibilidad de manera velada al decir que el “compromiso (...) es aceptar el retorno y procesamiento de solicitudes de refugio de nacionales de un tercer país que hayan cruzado el territorio” de México para llegar a un punto de entrada a EU. Además, indica el suplementario que ambos países buscarán de manera inmediata “establecer los términos definitivos para un acuerdo bilateral vinculante”. Evidentemente, ser TPS implícito y de manera vinculante incrementará fuertemente el número de migrantes regresados y el costo de mantenerlos en territorio nacional.

Aceptar formalmente ser TPS no es una decisión del Ejecutivo, sino del Congreso. Pero Ebrard lo comprometió de manera disfrazada en el suplementario. En este escenario, se revive la amenaza de los aranceles. Resultado malo para México, pues a cambio de evitarlos, se adquirirían compromisos económicos y humanitarios altamente onerosos para los cuales no hay presupuesto público.

Escenario (3): en vez de negociar los términos de TPS, México se niega a aceptar a los migrantes que EU quiera regresar y permitiría el paso de los que ya están en México. Es un escenario agresivo. En reacción, Trump impondría aranceles y México debería responder con aranceles espejo selectivos y estratégicos. En el corto plazo habría impacto sobre los mercados financieros, pero esta guerra comercial no duraría mucho, pues varias instancias estadounidenses presionarían al poder judicial para invalidar los aranceles. Es un escenario de confrontación, pero más digno y con posibilidades de éxito conducente a negociar un acuerdo migratorio sensato, equitativo y cooperativo. También se debe presionar a EU para que haga una reforma migratoria integral y emita regulaciones para prohibir asilo en su frontera y que éste se tramite en las embajadas de los países de origen de los migrantes, debiendo resolver las solicitudes de manera expedita. ¿Cuál es el plan B a partir del 22 de julio? No lo sabemos. El gobierno ha sido muy confuso y sigue siendo reactivo a los caprichos de Trump.