Lo más probable es que la reforma tributaria de la Cuarta Transformación tenga una forma parecida a la de Videgaray: ¡más impuestos a quienes ya pagan!

No hay duda de que se viene una reforma fiscal durante el próximo 2021. La anunció de manera clara y totalmente creíble el subgobernador del Banco de México, Gerardo Esquivel. Es curioso que el tema no tenga que ver, al menos de manera directa, con la política monetaria que es la función sustantiva de nuestro Instituto Central. Sin embargo, hay que destacar que al hacer el anuncio comentado el subgobernador Esquivel estaba actuando en un rol distinto al que le corresponde como integrante de la Junta de Gobierno del Banco de México. El anuncio fue dado en calidad de vocero extraoficial del Gobierno de la Cuarta Transformación.

¿Cómo podrá venir la reforma fiscal que se ha anunciado de manera de manera tan inequívoca? La finalidad de la reforma será recaudatoria. Ello, toda vez que responderá a la finalidad declarada de “tener un Estado Fuerte capaz de ser un buen proveedor de bienes públicos”.

La otra cuestión evidente es que la reforma anunciada se aplicará en un contexto histórico muy desfavorable, con una economía nacional debilitada por las tendencias recesivas que ya traía y por los efectos destructivos de la pandemia.

Desde el punto de vista analítico, el asunto debe partir de la tesis de un ilustre maestro que ya ha sido citada en este espacio editorial algunas veces: la recaudación de impuestos es la expresión más áspera de la relación de un gobierno con la ciudadanía. Es incluso más áspera que la impartición de justicia, en razón que tiene que ver con la totalidad de los ciudadanos. Desde esa perspectiva, es imposible no anticipar que la reforma fiscal de la Cuarta Transformación sacará chispas y afectará a no pocos.

Si viene otra reforma fiscal, lo más probable es que vaya a tener una forma parecida a la que nos recetó en su momento el exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray durante la presidencia de Enrique Peña Nieto. Y esa forma fue, muchos la recuerdan, la de aplicarle más impuestos a los contribuyentes que ya pagan.

Ello, en lugar de tratar de hacer lo que está claramente diagnosticado: reducir la muy extendida evasión tributaria que ha sido endémica en México por décadas y por esa vía elevar la recaudación fiscal. Pero es muy evidente que la reforma fiscal de la Cuarta Transformación no vendrá por este último sendero. ¡Será a sacar mas dinero de dónde se pueda!

bdonatello@eleconomista.com.mx

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico

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