Grecia y Estados Unidos están a punto de protagonizar dos de las más terribles historias de incumplimiento de pagos en el mundo y no estamos tomando nuestros puestos en caso de un impacto de ese tamaño.

Hay un común denominador en las crisis de deuda que empieza a enfrentar el mundo: la política.

El grupo de países europeos que ahora se enfrentan con dificultades para pagar lo que deben y balancear sus finanzas llegó hasta este punto en un intento de querer mostrar una cara de prosperidad que diera votos.

En Estados Unidos hay una disputa entre los dos partidos políticos que han agravado una crisis de confianza que podría terminar en una crisis financiera con esa economía como el epicentro.

El Fondo Monetario Internacional asegura que tanto europeos como estadounidenses están jugando con fuego al posponer decisiones políticas tan importantes. Pero en nuestro país también hay cerillos a la mano.

Y es que México es un país que se rige por los beneficios político-partidistas y podría quedar atrapado en la convergencia del adelantado proceso electoral del 2012 y la crisis mundial de deuda.

Hasta ahora los pronósticos hablan de efectos limitados en las tasas de crecimiento del mundo, derivados de estos problemas. De un impacto que habrá de superarse hacia la segunda mitad del año.

Pero no hay duda de que los pronósticos se cumplen, hasta que fallan. Y la Gran Recesión del 2008 es la mejor prueba de cómo en la lista de los más impunes están los pronosticadores.

Las posibilidades de que Grecia caiga en un incumplimiento de pagos es muy grande. Acaba de recibir este fin de semana otra bocanada de oxígeno en euros que le ayudará a mantener viva su economía en la condiciones actuales unas cuantas semanas en espera de que pueda reinventar sus gastos.

Pero el tamaño de la deuda, 150% de su Producto Interno Bruto, el tamaño de las protestas y el tamaño del enojo alemán podrían hacer descarrilar lo que parece un milagro.

Grecia, pues, parece que no tiene más remedio que renegociar sus deudas y asumir las consecuencias para ellos y para Europa de una determinación de estas magnitudes.

En Estados Unidos siguen corriendo las semanas y los políticos no flexibilizan sus posturas radicales. Demócratas y republicanos juegan a las vencidas porque allá también tienen su 2012 y los dos quieren el poder.

El mundo se truena los dedos y se pregunta qué pasaría si ese país que sigue siendo la economía más grande del mundo no puede cumplir con todas sus obligaciones por no aumentar el techo de endeudamiento.

Otros con más atención se preguntan qué pasará si los políticos de Washington sí permiten el aumento en los niveles de la deuda, pero no hacen mayores correcciones y permiten que se sigan disparando los niveles de sus obligaciones.

Hoy, con todo y advertencias de las calificadoras, hay la sensación de que el congreso y la Casa Blanca están blufeando y que al final se van a arreglar. Pero siembran dudas de qué tan buen arreglo será el que pudieran alcanzar.

En nuestro país los que deberían tomar decisiones legislativas se enojan porque les piden que se pongan a trabajar en las reformas pendientes. Y desde el Ejecutivo, donde más atrincherados deberían estar esperando una crisis global de deuda es en Hacienda y por ahí lo que se ve es una campaña política.

Eso es jugar con fuego porque los pronósticos no son nada buenos. De hecho, ya vimos en las semanas anteriores cómo con apenas unas cuantas olas de especulación, los mercados se mueven con mucha fuerza.

La primera piedra

¿Por cuánto tiempo más permitirán los extrabajadores de la extinta Luz y Fuerza del Centro que Martín Esparza los use como carne de cañón para sus muy personales intereses políticos y económicos?

El Comité de Libertad Sindical de la Organización Internacional del Trabajo determinó que el decreto de extinción de esa empresa no violó los principios de la libertad sindical ni de negociación colectiva.

Los seguidores de Esparza tienen derecho a decidir si quieren seguir siendo parte de un proyecto de presión electoral rentable para su dirigente en el 2012. Lo justo es que ya no los engañen con el cuento de que van a revivir a Luz y Fuerza porque eso no va a ocurrir.