Hasta el 8 de agosto del año pasado 87,000 trabajadores del sector salud habían enfermado de Covid-19 y de este total habían muerto 1,171.

Lo anterior, de acuerdo con el reporte semanal de esa misma fecha que emitió la Secretaría de Salud, que en su primera página explica que “la información que se presenta corresponde al análisis de la variable ocupación del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedad Respiratoria Viral (SISVER). El análisis refleja los casos que refirieron desempeñar una ocupación relacionada a la salud (dentista, enfermero, laboratorista, médico u otro trabajador de la salud)”.

Increíblemente, también anota que, “es importante precisar que la información recabada en SISVER no permite identificar si el contagio sucedió en el lugar de trabajo, en el hogar o la comunidad, tampoco establecer si el personal de salud se encuentra laborando actualmente en una unidad de atención médica”.

Y digo increíblemente porque se supondría que, para efectos epidemiológicos, sería importante conocer dónde enfermó cada uno de ellos y cuáles de los que murieron fueron infectados mientras atendían a algún paciente.

Transcurrieron 35 semanas y en cada uno de los reportes semanales se mostró que iba en aumento el número de trabajadores de salud infectados y fallecidos. En el reporte del 7 de septiembre ya eran 106,956 casos acumulados con 1,435 defunciones; en el del 5 de octubre, 122,041 casos con 1,646 defunciones; en el del 9 de noviembre, 144,083 casos con 1,924 defunciones; en el del 7 de diciembre, 164,196 casos son 21,798 defunciones.

Llegó 2021 y cada semana se emitieron los reportes que señalaban que médicos, dentistas, enfermeras, laboratoristas, y otros trabajadores de la salud seguían enfermando y muriendo después de contraer la enfermedad.

El reporte más reciente que aparece en el sitio https://www.gob.mx/salud/documentos/informes-sobre-el-personal-de-salud-covid-19-en-mexico corresponde al 12 de abril pasado y en él se anota que hasta ese día habían enfermado 234,066 trabajadores y que 3,764 habían sucumbido frente al virus SARS-CoV-2 o alguna de sus variantes.

Lo anterior, significa que en las 35 semanas que transcurrieron desde el primer reporte, el del 8 de agosto del año pasado, hasta el lunes de la semana pasada, el número de personal de salud que enfermó aumentó en 268.9% y el de fallecidos en 321.3 por ciento.

También, significa que hasta ahora es en México en donde más personal de salud ha muerto durante la pandemia, porque los 3,764 fallecidos superan a los 3,600 que han perdido la vida en Estados Unidos.

En vista de que el reporte no permite identificar donde ocurrió el contagio es imposible establecer cuántos de los enfermos y fallecidos contrajeron la enfermedad en un hospital o consultorio particular.

Al negarse a vacunar a decenas de miles de médicos, dentistas, enfermeras y demás trabajadores de la salud que trabajan en el sector privado, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, actúa como si estuviera convencido de que el coronavirus puede leer gafetes y distinguir entre quienes trabajan en el sector público y el privado. De paso, olvida que una mayoría de los pacientes y familiares de estos trabajadores de la salud muy probablemente no votarán por Morena el 6 de junio venidero.

Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.

Lee más de este autor