Ante los bajos rendimientos que presentan algunos cultivos tradicionales en el sector agrícola del país, asociados con el agotamiento de recursos naturales o la siniestralidad recurrente, la reconversión productiva a través del establecimiento de nuevos cultivos con vocación regional, viabilidad agronómica, rentabilidad y potencial de mercado resulta una opción para enfrentar las condiciones mencionadas.

La reconversión implica cambiar de cultivos, puede darse entre uno de tipo anual por otro de ciclo corto, o por pastizales, plantaciones forestales o cultivos perennes.

Los cultivos perennes son aquellos cuyo periodo vegetativo se extiende más de un año, y, por lo general, una vez establecida la plantación, se obtienen varias cosechas.

Los cultivos perennes con mayor éxito, considerados en el proceso de reconversión, son los frutales e industriales.

De acuerdo con la Sagarpa, la superficie dedicada a la agricultura en México es 22.1 millones de hectáreas, de la cual, 29% se destina a cultivos perennes y 14%, a frutales e industriales.

México destaca en la producción y exportación de varios de estos cultivos así como en la exportación de aguacate, limón, fresa, zarzamora, mango, plátano, sandía, melón, papaya, frambuesa, arándano, nuez, naranja, uva, café y otros.

En el 2016 el valor de las exportaciones de este grupo de cultivos fue alrededor de 7,000 millones de dólares.

Como parte de los beneficios de la reconversión, de igual manera se identifica el balance de la oferta y demanda de algunos productos en determinadas regiones, lo que contribuye al ordenamiento de actividades, mejora las condiciones de comercialización y se representa como una alternativa de inversión y mejores ingresos para los productores.

No obstante, la reconversión a perennes también implica el uso intensivo de los recursos, por lo mismo, mayores montos de inversión en tecnología, infraestructura agrícola, riego y mano de obra.

Asimismo, por sus características presentan una etapa preproductiva, en la que no se tienen ingresos, la cual puede durar varios años, dependiendo del cultivo, lo que les resta atracción para invertir ya que, además, en dicho lapso se tiene que hacer frente a costos de mantenimiento y gastos familiares.

En ese contexto, la Sagarpa y FIRA, como parte de la banca de desarrollo que coordina la SHCP, instrumentan el programa de financiamiento para cultivos perennes y proyectos de larga maduración, con el propósito de promover el crédito de largo plazo para la inversión en proyectos con periodos preproductivos o de larga maduración con instrumentos financieros y de administración de riesgos, para asegurar el pago oportuno de intereses en la etapa preproductiva y la recuperación de los financiamientos durante el plazo del mismo.

Al respecto, dicho programa fue distinguido el pasado 2 de junio del 2017 por La Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo entre las mejores prácticas e innovaciones de productos y servicios implementados por la banca de desarrollo de América Latina y el Caribe.

En la siguiente parte del artículo hablaré de en qué consiste el programa y cómo se complementa con otros incentivos de la Sagarpa que favorecen la reconversión productiva.

*Ramiro Campos Meraz es especialista en la Subdirección de Programas y Proyectos de FIRA. . La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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