La crisis global desatada por el Covid-19 y las enérgicas medidas sanitarias que la mayoría de los países ha adoptado para mantener operativos sus sistemas de salud han tenido efectos interesantes en el entorno digital. Por un lado, ante el temor generalizado y la respuesta tardía, dubitativa o, de plano, irresponsable de algunos gobiernos, han proliferado los sitios de Internet que hacen de la diseminación de noticias falsas un lucrativo negocio. De acuerdo con un artículo publicado ayer en el Financial Times por Javier Espinoza y Mark Di Stefano, los sitios europeos de noticias falsas ganan 75 millones de libras esterlinas por año sólo por publicidad, la mayoría comercializada a través de Google. La información proviene del Índice Global de Desinformación, una agencia que califica la veracidad de más de 70,000 sitios de noticias por Internet. Los ejemplos no pasan la prueba de la risa. Un sitio español, por ejemplo, publicó que de acuerdo con Estados Unidos, la “malvada Rusia” es la responsable del brote global de coronavirus.

Como éste, hay miles de ejemplos en la red de teorías de conspiración que disparan en todas direcciones y con un claro propósito político. Lo mismo son los chinos los que quieren destruir la libertad que las sociedades secretas que controlan los mercados de valores y quieren quedarse con los fondos de pensiones. En México, ni se diga, Felipe Calderón no da tregua a la 4T. A veces me pregunto si la reticencia del presidente López Obrador para convocar al Consejo de Salubridad General y ejercer las atribuciones constitucionales que le corresponden en caso de riesgos graves para la salud pública no tiene que ver con que, simplemente, no cree que la información que le llega sea cierta, y tiene, como siempre, otros datos, es decir, su propia teoría de la conspiración. No sobra mencionar que ayer el Consejo General de la Abogacía Mexicana y el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM exhortaron al presidente de la República a instalar el Consejo de Salubridad General.

Ante esta situación, Facebook, Google, Microsoft, Twitter y Reddit anunciaron el 16 de marzo que se unirían para combatir el fraude y la desinformación sobre el virus, haciendo más visible en sus plataformas contenido serio en coordinación con las autoridades de salud del mundo. Sheryl Sandberg, de Facebook, llegó incluso a afirmar que ni políticos ni celebridades podrán subir información falsa sobre el virus (Bloomberg 16.03.20).

En otro orden de ideas, el comercio digital espera unos meses de demanda intensa dadas las restricciones a la movilidad de las personas impuestas en Estados Unidos, Europa, China, Japón, Corea y otros países. Amazon anunció la contratación de 100,000 personas más para atender la demanda, principalmente en bodegas e infraestructura de reparto, así como incrementos salariales de dos dólares por hora en Norte América y Europa. Si bien estos empleos serán temporales en tanto pasa la crisis y las personas pueden volver a sus empleos habituales, es un ejemplo más de la importancia que tiene para los países desarrollar una robusta industria digital propia. En nuestro país, más temprano que tarde, también las plataformas como Uber Eats, DiDi, Rappi, Cornershop y otras verán crecer la demanda de manera acelerada. Espero que tengan el músculo para satisfacerla.

Gerardo Soria

Presidente del IDET

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Abogado especialista en sectores regulados. Presidente del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones (IDET). Doctorando en letras modernas en la UIA.