El año 2020 será recordado por la crisis global derivada de la pandemia Covid-19. Aún es difícil calcular el impacto que tendrá en el mundo, pero ya podemos identificar asuntos prioritarios de atención urgente en la relación entre México y Estados Unidos.

El bienestar en la región norteamericana se beneficia de la profunda interdependencia económica, social, cultural y familiar que existe entre ambos países. Sin embargo, en muchas áreas del debate público estadounidense, este beneficio no había sido bien aquilatado. 

La crisis sanitaria puso de manifiesto esta interdependencia y contribuyó a valorar mejor la integración económica, la dinámica de la frontera, la importancia de la comunidad mexicana y de los inmigrantes como trabajadores esenciales.

Así, se hizo evidente que la operación de ciertos sectores económicos en Estados Unidos depende directamente del comercio con México. Nuestro país es el principal proveedor de la Unión Americana de suministros médicos (exportamos 8,800 millones de dólares en 2019). Además, la integración de las cadenas de valor en la industria automotriz en la región es tal, que no puede funcionar si las plantas y proveedores no operan de manera coordinada y simultánea.

Por otro lado, la participación de los mexicanos es fundamental para el bienestar de la economía de EU. Miles de mexicanos, en su mayoría indocumentados, han sido considerados “trabajadores esenciales” por el Departamento de Seguridad Interior, porque gracias a su trabajo, los hogares estadounidenses tienen comida en su mesa. También, muchos mexicanos y mexicoamericanos, entre ellos 29,000 Dreamers o Soñadores, están en la primera línea de la labor sanitaria. A la vez, las remesas de los trabajadores mexicanos continúan llegando a nuestro país y ayudan a enfrentar las consecuencias económicas de la crisis.

A la vieja realidad de nuestra interdependencia económica que hoy es vista con nuevos ojos, debemos sumar la tendencia hacia la regionalización de las cadenas de valor en América del Norte, a medida que se profundizan las fricciones comerciales entre Estados Unidos y China. La ventana de oportunidad que se abre con la entrada en vigor del T-MEC es una oportunidad única para fortalecer la inversión y la creación de empleos en México.

Por ello, la Embajada, en coordinación con la Secretaría de Relaciones Exteriores y con la impresionante red de 50 Consulados en Estados Unidos, estableció las siguientes cuatro prioridades:

1. Apoyo a la comunidad mexicana

Desgraciadamente, casi 1,200 mexicanos han fallecido a causa del Covid-19, la mayoría de ellos en Nueva York. Ello planteó el reto de apoyar en la repatriación de los cuerpos. Por razones sanitarias tienen que ser cremados para su eventual retorno a México.

Por otro lado, la población hispana, junto a la población afroamericana, ha sido de las más vulnerables por diversas razones: el hacinamiento en que algunos viven, la comorbilidad con enfermedades crónicas que padecen como diabetes, obesidad, presión alta, colesterol alto, así como la falta de acceso a servicios de salud, ya que en EU no existe una cobertura universal de salud. También, la comunidad se ha visto afectada por la pérdida de empleos, ya que muchos de ellos trabajaban en sectores que han sido muy perjudicados: hotelería, restaurantes y servicios.

Hemos compilado un catálogo de recursos accesibles para la comunidad mexicana en cada localidad, que se puede consultar en las páginas web de la Embajada y de los consulados. Hemos trabajado intensamente con las Ventanillas de Salud y con las organizaciones de la sociedad civil, tanto a nivel local como federal, para atender prioridades como el acceso a la alimentación, a la salud mental y a pruebas del Covid-19.

Otorgamos una atención especial a la situación de los trabajadores agrícolas mexicanos, en particular los H2A (como se denomina la visa de trabajo), a fin de garantizar sus derechos y condiciones sanitarias adecuadas.

2. Preservación de las cadenas de valor

Otra prioridad ha sido garantizar el mantenimiento de las cadenas de valor entre México y Estados Unidos, ya que de ellas dependen literalmente la sobrevivencia económica y las vidas de millones en ambos lados de la frontera. La interdependencia comercial entre nuestros países significa que la disrupción en una nación tiene consecuencias inmediatas en la otra. Por ejemplo, muchos de los insumos médicos para tratar el coronavirus, utilizados en México y en Estados Unidos, son manufacturados por medio de procesos que los llevan de un lado a otro de la frontera, hasta ser finalizados.

Mantuvimos un diálogo constante con las autoridades y el sector privado de ambos países para ayudar a preservar las cadenas de valor poniendo siempre por delante la salud de los trabajadores. Carecíamos de un mecanismo de consultas institucionalizado, lo que dificultó en un inicio la interacción, pero con espíritu de cooperación y buena fe, se encaminó un proceso de armonización que está en marcha. Tenemos ahora que revisar las lecciones aprendidas e institucionalizar dicho mecanismo, adicional al T-MEC. La integración de nuestras economías requiere de un instrumento que nos permita reaccionar con eficacia ante futuras crisis.

3. La interacción en la frontera

La frontera es el punto neurálgico de nuestra relación, ya que por ahí cruza el 80% de nuestro comercio total.

De manera conjunta, nuestros gobiernos decidieron el 21 de marzo cerrar la frontera al tráfico no esencial para contener la propagación del virus. Este cierre se ha prolongado hasta el 21 de junio. El objetivo fue preservar la salud de los habitantes en ambos lados de la línea y afectar lo menos posible nuestro intercambio comercial. Para ello, hemos mantenido una estrecha comunicación y cooperación con autoridades federales y locales de EU, incluida la Casa Blanca, el Departamento de Estado, Comercio, Agricultura y Seguridad Interior, a fin de facilitar soluciones a retos concretos en el comercio y tráfico fronterizos, como los retrasos en los puertos de entrada.

4. Repatriación de paisanos y procuración de equipo médico

Miles de mexicanos han sido repatriados en vuelos de Estados Unidos y a su vez, ciudadanos estadounidenses han vuelto a su país en vuelos organizados por México. Hasta el 28 de mayo, 13,237 mexicanos fueron repatriados por nuestro gobierno, incluidos 399 mexicanos ubicados en América del Norte. Ha sido una tarea ardua, coordinada por la SRE. Un reto en particular fue la repatriación de los tripulantes mexicanos en barcos de crucero. También se apoyó a la Cancillería en todo lo que solicitó en materia de procuración de equipo médico.

Hasta ahora la crisis nos ha dejado algunas lecciones importantes:

  1. La relevancia de la comunidad mexicana en Estados Unidos, en la primera línea como trabajadores esenciales, a la vez del reconocimiento de su vulnerabilidad;
  2. La oportunidad que representa la regionalización de las cadenas de valor ante un futuro que requiere de certidumbre comercial;
  3. La necesidad de institucionalizar mecanismos de consulta complementarios a los existentes.

Debemos de mirar hacia el futuro con un espíritu constructivo para que las lecciones aprendidas nos permitan lidiar con una nueva realidad: reconocer que lo que beneficia a México también beneficia a Estados Unidos.

*Martha Bárcena es embajadora de México en Estados Unidos.