Hay que darle tiempo y certeza al SNA; las políticas públicas requieren de tiempo para implementarse y madurar, más cuando es un problema tan complejo.

Los sistemas locales anticorrupción (SLA) se han convertido en un laboratorio de buenas y malas prácticas en las entidades federativas. El poder de los gobernadores condiciona su desarrollo. Algunos gobernantes muestran mayor interés por hacerlos funcionar, otros de plano, como en Ciudad de México, Morelos, Chiapas y Campeche, ni siquiera han empezado.

Hay mucho que aprender de los SLA, sobre todo considerando que el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) no da señales de vida. Sus detractores ya lo quieren eliminar, aun cuando todavía no termina de integrarse.

Hay que darle tiempo y certeza al SNA. Las políticas públicas requieren de tiempo para implementarse y madurar, más cuando es un problema tan complejo, y más aún cuando el gobierno de Enrique Peña dejó el barco anticorrupción a la deriva. ¿Apatía o conveniencia? Para el caso es el mismo. En la presente administración, el Comité Coordinador del SNA tampoco da muestras de cambiar la tendencia errática. No es casual que el gobierno en turno lance llamados de auxilio a los organismos internacionales en las licitaciones.

Lastimosamente, Ciudad de México se mantiene en el último lugar en cuanto a la conformación de los SLA. De los seis elementos necesarios sólo tiene uno, al hoy senador Miguel Ángel Mancera nunca le interesó el tema. La actual jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, sigue la ruta del desinterés, tan es así que no ha hecho pronunciamiento al respecto.

A pesar de las constantes carencias de recursos materiales, humanos y financieros, ciudadanos valiosos, como Felipe Coria en Durango; Adán Córdova en Oaxaca; Román Méndez en Guanajuato; Karen Berlanga en Puebla; Sergio Vázquez en Veracruz son un ejemplo de la lucha del Comité de Participación Ciudadana en contra de la corrupción.

Desde luego que resta mucho por hacer en los SLA. Se requiere de mejoras institucionales: i) ampliar el periodo de los ciudadanos al frente de los SLA, un año es poco para desarrollar una gestión y mucho para sufrir el golpeteo de las instituciones y de los propios consejeros ciudadanos; ii) es necesario profesionalizarlos y, en ese sentido, abandonar la figura híbrida de ciudadano funcionario; iii) por supuesto, necesitan autonomía técnica y financiera, y iv) dejar en claro que el secretario técnico esta al servicio de los SLA y no del ejecutivo estatal, para lo cual es menester cambiar el mecanismo de selección de dicha figura. Todavía hay mucho que mejorar antes de declarar muertos a los sistemas locales anticorrupción.

Twitter: @RosalesA

Eliseo Rosales Ávalos

Abogado

Los mismos de siempre

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.