Después de desdeñar su impacto potencial por varias semanas y mantenerse en máximos históricos, los mercados finalmente han comenzado a mostrar una afectación importante a raíz de la epidemia del coronavirus.

Después del brote inicial, la información proveniente de China en cuanto a casos nuevos y decesos apuntaba a que la propagación del virus estaba relativamente contenida. Asimismo, el número de casos fuera de China parecía minúsculo.

Sin embargo, los datos más recientes apuntan a una situación en la que las cifras chinas parecen haber subestimado tanto el número de contagios como el número de decesos.

Asimismo, los datos de los últimos días revelan una aceleración en el número de casos fuera de China, lo cual ha incrementado el riesgo de que la epidemia se convierta en pandemia.

De acuerdo con datos de Johns Hopkins el número de casos fuera de China se ha venido duplicando cada 5.5 días, con los brotes más importantes en Corea del Sur, Italia, Japón e Irán.

De especial preocupación es el brote en Italia, donde el número de casos de contagio pasó de cinco a 219 entre el jueves y ayer lunes, mientras que el número de muertes llegó a seis.

El gobierno italiano ha decidido implementar una cuarentena en por lo menos 10 pueblos donde habitan aproximadamente 50,000 habitantes, así como el cierre de escuelas en algunas ciudades y la cancelación de eventos masivos, incluido el Carnaval de Venecia.

Aunque las medidas están concentradas en el norte de Italia, en las provincias de Lombardía y Véneto, el brote en Italia corre el riesgo de propagarse al resto de Europa, debido a la política de fronteras abiertas dentro de la Unión Europea.

Hasta ahora, el impacto económico real se ha concentrado en China, donde las medidas de contención han paralizado parte de la economía. No obstante, el riesgo es que la propagación a otras partes del mundo provoque una fuerte disrupción en las cadenas de suministro y producción integradas a nivel global, provocando una fuerte afectación al crecimiento económico.

Como hemos planteado en este espacio, el costo económico de una pandemia va mucho más allá del costo en vidas humanas. Aún cuando el número de decesos sea relativamente pequeño, la actividad económica se ve afectada por las medidas de contención y su impacto en la producción industrial, el comercio y el turismo, así como por los cambios en el comportamiento de la población derivados de la crisis de confianza, miedo y hasta paranoia que puede generar una pandemia.

La crisis actual del coronavirus podría tener un impacto mucho mayor al brote de SARS del 2003-2004 que afectó partes de Asia y Canadá con importantes conexiones al resto del mundo con un costo económico estimado entre 25,000 y 30,000 millones de dólares.

En el caso del SARS, el impacto económico se dio en los primeros tres meses posteriores al brote, pero la caída fue seguida por una fuerte recuperación en la actividad económica y en los mercados.

En esta ocasión, el temor es que la pandemia pase de un fenómeno regional a una crisis global con una duración considerablemente mayor a lo sucedido con el SARS, lo cual dificultaría una recuperación en forma de “V” de la economía y los mercados.

El riesgo de una propagación al mundo desarrollado que hasta hace unos días era considerada como muy baja ha comenzado a aumentar.

Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Socio Director de Estructura Partners

Sin Fronteras

Desde 2009, el Sr. López-Dóriga es Socio Director de Estructura Partners, una consultoría especializada en fusiones y adquisiciones, así como en estructuración de operaciones de financiamiento vía deuda y capital.

Es egresado de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con mención honorifica y el promedio más alto de su generación, y cuenta con una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue distinguido con la beca British Council Chevening Scholarship Award.