Antes de que arrancara el sexenio peñista, el Senado de la República se convirtió en uno de los puntos neurálgicos de la transición de terciopelo. Mientras que en San Lázaro, Manlio Fabio Beltrones planchaba el presupuesto armado por Luis Videgaray, en la Cámara Alta, Emilio Gamboa negociaba con Ernesto Cordero el cronograma de las reformas estructurales. La prioridad de la administración entrante era la reforma secundaria para ampliar la inversión privada en la generación de electricidad y la exploración petrolera.

La presidencia de la Comisión de Energía era una posición estratégica y estaba reservada para el PRI. El secretario de Hacienda y el coordinador de la bancada priista consensuaron la unción del hidalguense David Penchyna Grub, quien haría equipo con el futuro secretario Pedro Joaquín Coldwell en el cabildeo de las leyes secundarias y la conversión de Pemex y CFE en empresas productivas del Estado mexicano.

La primera misión que recibió Penchyna fue convocar a los 15 foros de consulta de las iniciativas en materia energética. En el camino, trabajaría en la integración de la comisión, en la que Carlos Romero Deschamps y Óscar Román Rosas representarían al gremio petrolero y el PRD colocaría a cuatro defensores de la soberanía energética, entre ellos Dolores Padierna y Manuel Bartlett.

El PAN envió a Francisco Javier Cabeza de Vaca, Salvador Vega Casillas, Francisco Domínguez Servién y Jorge Luis Lavalle Maury, quien además era el coordinador administrativo de la bancada blanquiazul, designado por Cordero.

Contador, egresado del Tec, Pashita apenas tenía un lustro en la política y 35 años cuando obtuvo su escaño. Su afiliación al PAN es tardía (ni siquiera participó activamente en la campaña presidencial de Felipe Calderón), aunque había realizado tareas en la asociación estatal de maquiladoras y posteriormente en Coparmex. Pero sobre todo estaba en el centro de un grupo de amigos forjado en la capital campechana. Chacho –Arcadio Echeverría Lanz, quien también falleció en el accidente aéreo de noviembre del 2008– y Pashita eran primos hermanos y fueron compañeros de Mouriño en la secundaria. La casa que rentaron los padres del extinto secretario de Gobernación cuando regresaron a México era propiedad de la familia Lavalle.

Cordero arropó al joven campechano tras del accidente aéreo. En el 2009. Lavalle Maury, por recomendación de la familia Mouriño, coordinó la campaña del abanderado Mario Ávila Lizárraga a la gubernatura, quien fracasó ante el priista Fernando Ortega Bernés. Pashita fue designado delegado de Sedesol en la entidad y en el 2012 fue postulado al Senado, al que llegó por primera minoría.

El Pacto por México aseguraría los votos del PAN y del PRD para la agenda reformista del peñismo, por lo que los directores de Pemex y CFE –léase Emilio Lozoya Austin y Enrique Ochoa Reza– dejaron a los coordinadores priistas en el Congreso y a los presidentes de las comisiones dictaminadoras mucho de las tareas de convencimiento. Los enlaces legislativos de la paraestatal, Rosario Brindis y Salomón Rosas, resolvían otros temas...

Gracias a Cordero, Pashita pudo colarse a tres comisiones estratégicas (Energía, Infraestructura y la comisión especial para la construcción de la sede del Senado). Y con habilidades similares a las de Mouriño, logró construir puentes con los priistas junto con Roberto Gil Zuarth.

Justo hace siete años, convocados por Penchyna los integrantes de las comisiones dictaminadoras de la reforma energética realizaron una gira transcontinental para conocer otros modelos “exitosos”. El tramo europeo incluyó Gran Bretaña, Noruega y Azerbaiyán, mientras que las estancias en Brasil, Canadá, Colombia y Estados Unidos fueron menos trepidantes.

Después de ese primer viaje, Lavalle Maury obtuvo un pase libre a la oficina del director general de Pemex, Emilio Lozoya Austin. Por su cercanía con los calderonistas, sin duda, pero también por sus buenas relaciones con líderes de los Chuchos, construidas en largas estancias en un club de vinos, ubicado en la calle de Julio Verne. En lujosos comederos y exclusivos canta bares de Polanco, los operadores peñistas amarraron las reformas estructurales, en ese primer ciclo.

Pronto, entre los panistas brotaría el encono... justo por las negociaciones por el Pacto por México. Los calderonistas en el Senado serían desplazados por el grupo que llevó a Gustavo Madero, primero, y después a Ricardo Anaya a la presidencia del partido.

Ahora se sabe que el exdirector de la paraestatal ofreció al menos 12 videos –presuntamente grabados en su despacho, en el piso 45 de la Torre de Pemex y en una “sede alterna” en la Colonia Anzures– que mostrarían a dirigentes opositores y legisladores que habrían recibido sobornos. Entre ellos, según versiones periodísticas que circulan profusamente, estarían Cordero, Vega Casillas y Lavalle Maury.

Ahora se sabe también que Pashita, quien fue expulsado de las filas panistas hace dos años, dejó el territorio nacional hace una semana. Las autoridades federales no lo ubicaron en San Antonio o en Miami, dos de sus lugares preferidos en la Unión Americana. Entre sus cercanos apenas se supo que voló a Canadá, apenas si se confirmó que Lozoya Austin regresaría a México.

Alberto Aguirre

Periodista

Signos vitales

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.