Por conducto del presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex),  Gustavo de Hoyos, y con base en su reporte Señal esa organización empresarial ha denunciado a la política de “mantener bajos los salarios para reducir la inflación” como “cortoplacista y socialmente tóxica”. La denuncia merece una exploración cuidadosa por las falsedades en las cuales está fincada y porque revela una ignorancia profunda sobre los factores que permiten una elevación continua y sostenible de los salarios en cualquier país.

Explicaba a mis alumnos cuando todavía impartía cátedra: ¿Por qué en Alemania los salarios son altos y en Nicaragua tan reducidos? Los salarios en Alemania son elevados en razón de la alta productividad que tienen los trabajadores en ese país y por la muy sólida estabilidad de precios que se ha logrado en esa economía. Aparece así la primera y más evidente falacia en el reporte citado de la Coparmex, ya que si en 1917 los salarios reales en México se redujeron no fue porque  se siguiera una política “de salarios bajos para reducir la inflación” sino porque el crecimiento del nivel de precios en el año resultó mucho mayor al esperado, por presiones alcistas por empujón de costos.

Los salarios reales no pueden incrementarse por decreto como tampoco por la voluntad de alguna autoridad por más bien intencionada que se encuentre. Es curioso cómo en esta materia de lo que puede denominarse “voluntarismo salarial” se da una confluencia impensada entre el pensamiento de izquierda y algunas organizaciones empresariales, como la Coparmex en el caso de que me ocupo. El punto de realismo es que hay sólo dos condiciones auténticas para elevar los salarios de manera sostenible: incrementar la productividad del factor trabajo además de mantener la estabilidad de los precios. Cuando esta segunda precondición no se cumple, lo que ocurre es que las presiones alcistas terminan por comerse  los incrementos que se conceden en los salarios nominales.

Si en México hemos tenido un “mercado interno carente de efervescencia y capacidad de consumo (sic)”, no ha sido por una política de contención de los salarios sino por un crecimiento económico suficiente. Pero tengo para la Coparmex y para los que piensan igual que esa organización empresarial en el orden salarial malas noticias: una elevación discrecional de los salarios redundaría no en la ampliación del empleo sino en su reducción. ¡Cuidado con el voluntarismo salarial!

BrunoDonatello

Columnista

Debate Económico