Estas entidades saben incentivar el ahorro pero no saben colocar el crédito.

Mientras que las microfinancieras mantienen márgenes de utilidad relativamente estables y consistentes, ¿qué pasa con las cooperativas de ahorro y préstamo?

Un estudio reciente, llamado Desafíos en la rentabilidad, estructura patrimonial y liquidez en el Sector de Ahorro y Préstamo en México , analiza la evolución de este sector cooperativo, particularmente su rentabilidad.

Es de notar el carácter restringido del estudio. Saca a la luz una de las debilidades del sector; debilidad no menor pues tiene consecuencias en la viabilidad financiera de muchas cooperativas a largo plazo. A diferencia de esta debilidad, muchas de ellas son particularmente fuertes en su dimensión social.

Una valoración más integral tomará en cuenta aspectos entre los que destacan: fuerte arraigo local, capacidad de propiciar el ahorro, proximidad con las personas y sus necesidades, incidencia territorial, formas de participación y solidaridad, etcétera, y aspectos en las que son débiles, como su rentabilidad.

La importancia del estudio radica en poner en evidencia y llamar la atención sobre las dificultades inherentes de carácter económico financiero que tienen estas cooperativas. La información corresponde al cierre del 2013 y analiza 118 socaps autorizadas. De éstas, 63 (53%) no cubrían sus costos con los ingresos derivados de intermediación financiera.

Las causas son gastos operativos superiores a sus ingresos; elevado nivel de morosidad, que obliga a elevar las reservas para créditos en riesgo; liquidez creciente, explicable por un lado, dado el fuerte énfasis en fomentar el ahorro y, por otro, políticas de crédito muy conservadoras o mal diseñadas.

Como expresó un experto: las cooperativas saben incentivar el ahorro pero no saben colocar el crédito .

Más relevante es el hecho de que en los últimos cuatro años sólo 18 cooperativas entre 52 mejoraron sus resultados de operación.

Ahora bien, si 53% de las cooperativas no cubre sus costos derivados de la intermediación financiera, ¿cómo sobreviven?

El estudio muestra que son otras contribuciones (subsidios públicos y comisiones sobre todo) las que modifican en estas cooperativas la balanza de pérdidas por ganancias. Y señala atinadamente que estos ingresos por subsidios y comisiones son variables e inestables, por lo que la salud financiera no se puede basar en estos ingresos.

A partir del estudio surgen cuestionamientos ineludibles:

¿Las instituciones que en una forma u otra atienden a población marginada y excluida son estructuralmente no sustentables? ¿Una razón primordial de la no sustentabilidad es apostar por fomentar el ahorro; es decir, si renunciaran a esta actividad sustancial en las cooperativas, serían sustentables, como muchas sofomes? ¿Son los subsidios un mal menor, pero indispensable para prestar servicios financieros a esta población? ¿Qué podemos aprender de la experiencia de otros países que han construido instituciones sustentables? ¿Es la escala la única posibilidad de alcanzar la madurez financiera?

Sin duda, el reto que enfrentan las cooperativas, sobre todo las pequeñas, es rediseñar su forma de trabajo. Su fuerte identidad de servicio y cooperación no puede arriesgarse, pero combinar sustentabilidad social y financiera exige una fuerte dosis de creatividad y realismo.

*Experto en microfinanzas. Coordinador de Cosechando Juntos lo Sembrado, SC.