El pasado 20 de marzo escribí en este espacio sobre la inminente aprobación del pleno de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) respecto de la resolución por la que se expide el Convenio Marco de Interconexión. Ello no ocurrió en virtud de diversas modificaciones que los integrantes del pleno acordaron para fortalecer este instrumento regulatorio. Según lo que trascendió por aquellos días, la aprobación de dicha resolución fue reprogramada para esta semana, por lo que habrá que estar atentos a que ello ocurra.

Como indiqué en aquella ocasión, éste es el instrumento que contribuirá a que las redes públicas de telecomunicaciones puedan suscribir -en mucho mejores términos y condiciones que hasta ahora- los convenios de interconexión, ya sea para intercambiar tráfico de servicios de telecomunicaciones entre ellas, o para que una termine el tráfico originado por la otra o viceversa.

Asimismo, destaqué el retraso con el que este instrumento llega al ecosistema regulatorio de nuestro país, pues si bien es mencionado por primera vez en el numeral quinto del Acuerdo de Convergencia emitido por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) en octubre del 2006, desde 1997, por lo menos, México debía haber puesto en vigor un instrumento como éste o algo muy similar.

Ello en virtud de los numerales 2.3 y 2.4 del Documento de Referencia en Materia de Telecomunicaciones Básicas que México suscribió en el marco de las negociaciones del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (GATS, por su sigla en inglés) en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC), instrumento que, por cierto, a raíz de un panel de controversias con Estados Unidos en el seno de la propia OMC ya quedó claro que es obligatorio para México. En dichas disposiciones, se establece con claridad que México debió haber previsto que existieran procedimientos públicos para la celebración de convenios de interconexión con los operadores principales (Telmex y Telcel), además de que se hicieran públicos los convenios de interconexión de estos mismos operadores o que, alternativamente, se publicara una oferta de interconexión de referencia. Ninguna de estas cuestiones ha ocurrido hasta el día de hoy.

Ahora bien, ello no ha ocurrido porque las autoridades hayan sido omisas, que lo han sido en buena parte, sino porque Telmex y Telcel han sido altamente exitosas en impedir que este tipo de instrumentos, que inhiben gran parte de su poder de mercado para imponer condiciones y términos arbitrarios en las negociaciones de interconexión, hagan su aparición en el ecosistema regulatorio de México.

La entrada en vigor del Convenio Marco de Interconexión no sólo daría cumplimiento a lo previsto en el Acuerdo de Convergencia del 2006, sino que subsanaría las deficiencias en el cumplimiento de las obligaciones de México ante la OMC.

En mi colaboración del 20 de marzo cité algunos de los aspectos positivos a destacar del Convenio Marco de Interconexión. Aquí menciono algunos otros, también muy importantes: se sabe que introducirá un cambio de fondo en la conceptualización de la interconexión, pues dejará atrás la diferenciación por tipo de tráfico, local o larga distancia, para referirse exclusivamente a la de redes públicas de telecomunicaciones, tal como lo prevé la Ley Federal de Telecomunicaciones. Asimismo, como consecuencia de este instrumento, Telmex deberá permitir el intercambio de tráfico IP, bajo el protocolo SIP, que ya viene utilizando en la interconexión con redes extranjeras y que actualmente no acepta con operadores nacionales. Otros aspectos a destacar son los relacionados con los enlaces de interconexión, ya sea por lo que hace a la entrega de éstos, o bien, a que éstos podrán utilizarse para cualquier tipo de tráfico. En materia de coubicación, se aprecia que también habrá avances importantes. Sobre ello me referí en mi artículo de marzo.

En conclusión, el Convenio Marco de Interconexión es sin duda un avance importante para la regulación del sector telecomunicaciones, retrasado en su llegada, pero no por ello sin utilidad. Sabemos que funcionarios de Telmex han advertido sobre el posible rechazo de ese grupo a este instrumento, por ello, habrá que ver de qué están hechos los comisionados de Cofetel al momento de discutir y votar la resolución correspondiente. De rechazar o retrasar la misma, será una pésima señal para el sector y para los usuarios. De acuerdo con los datos que reveló la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos sobre el costo para los usuarios derivado de la falta de competencia, México no está para estas vacilaciones.

* El autor es Diputado Federal. Presidente de la Comisión de RTC y Secretario de la Comisión de Comunicaciones.

BVC