A principios de este mes se publicó en el Diario Oficial de la Federación el acuerdo para adoptar el estándar de Televisión Digital Terrestre (TDT) y la política de la transición en nuestro país, que fue aprobado por el pleno de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) después del correspondiente procedimiento de mejora regulatoria ante la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer).

Ante ello, creo preciso comentar sobre dos temas que indiscutiblemente son de la mayor relevancia para lograr una transición a la televisión digital exitosa en nuestro país; los dos estrechamente relacionados entre sí. El primero de ellos se trata de los niveles mínimos de penetración de receptores digitales, establecidos claramente en la política de transición a la TDT. El segundo, todavía por definir, se trata de las acciones que tomará el gobierno para financiar y repartir dichos receptores digitales entre la población.

Con el fin de minimizar una posible afectación a los habitantes, la Cofetel estableció que el apagón analógico tenga lugar en todas las localidades, en donde se cuente con al menos 90% de penetración de receptores digitales, un mes antes de la fecha programada. En palabras más simples, si se acerca la fecha del apagón y por lo menos nueve de cada 10 hogares no tienen receptor digital, es obligación de las autoridades retrasar el apagón hasta en tanto se alcance la cifra mínima prevista.

Hay que destacar que una vez que se dejen de transmitir señales analógicas, aquellos hogares que no cuenten con un receptor actualizado y capaz de recibir las señales digitales se quedarán sin poder ver la tele. La fecha límite para concluir las transmisiones analógicas en todo el país es el 2015 y todavía no existen lineamientos claros y precisos respecto de los programas y/o subsidios que llevarán a cabo las autoridades para dotar de receptores digitales a la población.

Ante ello, no puedo dejar de referirme a las declaraciones del Comisionado Presidente de Cofetel, en cuanto a que siempre ha insistido ante el Congreso en la importancia que tienen los subsidios y que el Congreso debería, en algún momento, dejar atrás estas inquietudes políticas y concentrarse en la transición para apoyar y aportar recursos para la misma .

Sin entrar a mayor detalle, retomo parte de mi colaboración del 22 de noviembre del año pasado, en la destaqué que la planeación de recursos para la transición a la televisión digital terrestre es un rubro que ha merecido la atención de muchos analistas, pero que ha sido discutido, en mi opinión, de manera muy somera:

Llama la atención que se señale que el Congreso introdujo candados para el ejercicio de los recursos destinados a la repartición de los decodificadores digitales para los ejercicios presupuestales 2011 y 2012.

Todo mundo habla de dichos recursos como dogma de fe, sin embargo, nadie señala que el Ejecutivo Federal, o la Secretaría de Hacienda y Crédito Público propiamente dicho, han sido omisos en señalar de manera expresa al Congreso cuáles son los programas o fondos a partir de los que se utilizarán recursos para repartir los decodificadores.

Sobre el particular, se ha usado de pretexto la suspensión dictada por la Corte sobre el Decreto, pero es conveniente aclarar que tal suspensión no existía al momento en que la SHCP entregó el paquete económico para el ejercicio 2011.

Entonces, aquí el desafío es que el Ejecutivo federal identifique con claridad y proponga a la Cámara de Diputados la creación de dos fondos con sus respectivas reglas; uno para la entrega de los decodificadores y el otro, para apoyar a todos los medios públicos, no sólo los del ámbito federal, para estar en condiciones de transmitir en tiempo y forma bajo el estándar digital.

El país no está para ocurrencias, que si este año sacamos los recursos del Prodiat y que si el próximo año los sacamos de otro programa, etcétera. No, hay que hacer las cosas de manera transparente y con su nombre y, sobre todo, con reglas claras .

Se estima que, para financiar los decodificadores que se requerirán para lograr que los cerca de 23 millones de hogares que no están habilitados para recibir la señal digital lo puedan hacer, será necesario destinar cerca de 17,000 millones de pesos.

Asimismo, es muy importante recordar que los medios públicos, federales y locales manifestaron en octubre del 2010 que requieren al menos de 8,000 millones de pesos para invertir en transmisores digitales y equipo de producción.

Lamentablemente, al día de hoy, la Cámara de Diputados no ha recibido propuesta alguna que de manera concreta proponga al Poder Legislativo el establecimiento de alguna partida específica para el financiamiento de la transición a la Televisión Digital Terrestre vía subsidios para que los hogares puedan hacerse de los decodificadores necesarios y para que los medios públicos, todos sin excepción, puedan invertir en los transmisores. Claro, con las reglas y los lineamientos necesarios para que los recursos se utilicen de manera eficaz. Por ello, nadie del Ejecutivo federal puede cuestionar que el Congreso no haya destinado recursos para este objetivo. Celebro que ahora hablen de empezar a construir

los consensos, por ahí debieron haber empezado, México no habría perdido tiempo valioso.

* El autor es Diputado Federal. Presidente de la Comisión de RTC y Secretario de la Comisión de Comunicaciones.

BVC