(Primera de dos partes)

El 2018 será sin duda difícil para muchos mexicanos. El año inició con incrementos significativos en ciertos insumos, como el gas.

Además, será un año electoral, lo que significa que gran parte de la atención nacional estará distraída en dicho proceso. Como ya sabemos, muchos planes tanto del sector público como del privado suelen posponerse hasta después de las elecciones.

Por eso es tan importante cuidar nuestro dinero y prepararnos —hoy y siempre— para los distintos escenarios que pudieran surgir.

En ese sentido me gustaría hacer un recuento de algunos de los consejos más significativos que pueden ayudarnos, precisamente, a construir un plan.

Alguna vez lo he expresado: no tendría sentido embarcarnos al mar si no tenemos ni la menor idea de hacia dónde queremos ir, ni de dónde vamos a partir. Para poder construir una ruta, un plan de navegación, necesitamos tener claros estos dos puntos: de dónde salimos y hacia dónde queremos ir. Lo mismo en un plan financiero personal.

¿Dónde estamos parados hoy?

1. ¿Sabemos cómo está nuestra situación financiera? ¿Cuánto tenemos, cuánto debemos y cuál es nuestro patrimonio? Hagamos entonces nuestro balance personal, que no es más que una fotografía de nuestra situación financiera actual.

Hacerlo es muy sencillo y simplemente consiste en poner por un lado todo lo que tenemos, y en otro todo lo que debemos. Para ello podemos entrar vía Internet a buscar el saldo de nuestras cuentas, al día de hoy.

Además, hay que añadir lo que debemos a otras personas o en nuestro trabajo, si es el caso. Si tenemos casa propia hay que incluir su valor (si no lo conocemos, entremos a un portal de venta de inmuebles para ver en cuánto se cotizan propiedades similares en nuestra zona).

Yo no pondría los automóviles porque su valor cambia cada mes (se sigue depreciando), a menos que haya un crédito automotriz relacionado.

La diferencia entre lo que debemos y lo que tenemos es nuestro patrimonio. ¿Es positivo o negativo?

2. Tengamos claro cuánto ganamos y cuánto gastamos cada mes. Podemos usar los recibos y estados de cuenta que hayamos conservado. La idea, a estas alturas, es conocernos a nosotros mismos, saber en qué se nos va nuestro dinero para entonces ponernos a ver si eso refleja nuestras verdaderas prioridades en la vida, lo que en realidad nos importa.

Mucha gente descubre que gran parte de su gasto es en cosas pequeñas, sin mucha importancia, que agregan poco valor a su vida pero que están muy presentes y las hacemos casi sin darnos cuenta.

¿Adónde queremos ir?

3. Antes de definir nuestro destino, es importante saber qué es lo que realmente es importante para nosotros. Cuáles son nuestras prioridades en la vida.

Muchísima gente no lo sabe y por eso se gasta su dinero en cosas sin importancia, hasta que un día se dan cuenta de que desperdiciaron gran parte de su vida (y de sus recursos).

4. Definamos nuestros objetivos de corto, mediano y largo plazos, así como el ahorro que necesitaremos para alcanzarlos.

5. Desde luego, si tenemos deudas, particularmente de corto plazo, una de las metas más importantes debe ser salir de ellas. ¿Por qué? Simplemente porque nuestro flujo de efectivo ya está comprometido: parte del dinero que ganamos lo tenemos que usar para pagarlas y no para otras cosas que quizá sean más importantes para nosotros. En ese sentido, nos atrapan. La única manera de avanzar, entonces, es deshacernos de ellas.

Esto posiblemente lleva tiempo, dependiendo de nuestra situación particular. Para hacerlo debemos enfocarnos primero en una, luego en otra (sin dejar de pagar los mínimos en todas, pero concentrando nuestros esfuerzos —cantidad adicional que podamos destinar a liquidarlas, hacia una en específico).

Puede ser la menor, para librarnos rápido de una y tener un poco más de holgura, o bien, la que tenga la mayor tasa de interés.

Te invito a visitar mi página: http://www.PlaneaTusFinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales. Twitter: @planea_finanzas

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com