Como he comentado en este espacio durante las pasadas dos semanas, Signals Telecom Group ha realizado un exhaustivo estudio de los planes de conectividad de banda ancha en 19 mercados de América Latina. Entre los resultados de esta investigación se puede mencionar la cifra de 88 dólares como el monto promedio de inversión por habitante en este tipo de iniciativas en la región para comenzar el desarrollo de un plan nacional de banda ancha que incorpore desde el desarrollo de entrenamientos de docentes hasta el despliegue de infraestructura en localidades que actualmente carecen de servicios de telecomunicaciones.

Otro punto neurálgico de los planes de conectividad es la necesidad de que éstos incluyan una definición oficial de banda ancha basada en la necesidad de subsanar una necesidad real: soportar aplicaciones pesadas que requieren velocidades superiores a 1 mbps para poder habilitar iniciativas de teleeducación o telesalud, entre otras. Asimismo, estas definiciones deben ser acompañadas de estadísticas fiables que permitan evaluar los avances que se van logrando en términos de conectar más habitantes a Internet como también de metas de cobertura o número de personas que han comenzado a beneficiarse de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs).

Esto es sumamente importante, pues el establecimiento de un plan básico de banda ancha (por ejemplo, centrado en el acceso) necesitaría un monto de 9,680 millones de dólares de inversión para cubrir sus primeros cuatro años de vida si es que nos basamos en el promedio regional antes mencionado. Pero, teniendo en cuenta el retraso de casi una década que tiene México en la implementación de un plan que lleve conectividad a las zonas remotas, nos encontramos con que la cifra de inversión sería cercana a 225 dólares por habitante de Brasil. En otras palabras, para recuperar tiempo perdido, la inversión necesaria para implementar un amplio plan de conectividad a TICs es de aproximadamente 24,750 millones de dólares para los próximos años. ¿Conclusión? Es una necesidad concertar un plan con la participación de la industria privada.

Durante el proceso de investigación también se observó, como en ciertas ocasiones, el protagonismo mediático de los despliegues de fibra óptica han llegado a ser malinterpretados por funcionarios del gobierno. A nivel latinoamericano casi existe un consenso entre los distintos gobiernos sobre la importancia del despliegue de fibra óptica como parte de su estrategia de desarrollo tecnológico nacional. Es por esta razón que los planes de inversión gubernamentales de mercados como Perú, Argentina, Colombia o Brasil hacen énfasis en el número de municipios que ellos desean que puedan acceder a conexiones de fibra óptica en los próximos años.

Sin embargo, cada vez más, se escuchan voces triunfalistas que destacan los grandes avances de sus respectivas administraciones luego de escuchar anuncios de despliegue de fibra óptica por parte de distintos operadores de telecomunicaciones de sus mercados.

Si bien es cierto que el marco regulatorio debe fomentar la inversión en nuevas tecnologías, la oferta de una mayor cantidad de servicios por parte de los operadores los fuerza a invertir para mejorar su infraestructura y así garantizar la calidad de sus servicios y reducir los costos en un ambiente competitivo caracterizado por la reducción de tarifas. También es cierto que la evolución natural de la tecnología llevará (con o sin injerencia del gobierno) a muchos operadores a modernizar sus redes, colocando fibra óptica en localidades que consideren justifican la inversión.

Cuando se ven anuncios de cableros que comienzan a invertir en DOCSIS 3.0 u operadores fijos que no saben si optar por fibra al hogar o potenciar por algunos años más sus servicios de DSL, hay que entender que la inversión detrás de estos despliegues no debe sustraerse a la inicialmente estimada para los planes de inversión. Hay que entender que no porque se invierta en fibra óptica, la misma implica una mejora en los niveles de conectividad de localidades rurales en un país.

Existe confusión sobre el aumento en la demanda de enlaces de fibra óptica en zonas en las que anteriormente no existía gran demanda. Parte de la explicación deriva de la expansión de tecnologías inalámbricas como HSPA+ y LTE que requieren enlaces de fibra óptica para su backhaul y de esta forma poder ofrecer al usuario las velocidades que promocionan en su publicidad.

Resumiendo: los funcionarios públicos y los consumidores tenemos que ser cuidadosos al escuchar anuncios del despliegue de fibra óptica por parte del sector privado, pues su principal finalidad es continuar ofreciendo servicios a aquellas personas que ya son usuarios de telecomunicaciones.

*José F. Otero es presidente de Signals Telecom Group.

Twitter: @Jose_F_Otero