Por la pandemia de Covid-19, decenas de millones de niños y jóvenes mexicanos dejaron de asistir a la escuela desde marzo del año pasado y, en algunos lugares del país, muchos de ellos regresaron a las aulas hace algunas semanas.

El viernes 9 de julio concluirá el año escolar y después de solo un mes de vacaciones se supone que todos ellos acudirán a sus escuelas para empezar el siguiente año. Y se supone, porque podrían no regresar si, como todo lo indica, la pandemia se agravará durante las próximas semanas.

Es indiscutible que la impartición de conocimientos por la vía digital es menos efectiva que la del método tradicional, en donde los alumnos sentados en un salón de clases reciben las enseñanzas directamente de sus maestros que están enfrente de ellos.

Durante más de un año, en México y muchos países, la educación se impartió a distancia por radio, televisión e internet, en la mayoría de los casos mediante programas improvisados porque en muy pocos lugares estaban preparadas las instituciones educativas para enfrentar una gravísima crisis como la que generó el Covid-19.

¿Qué tan eficientes fueron estos sistemas de educación a distancia?

No mucho, de acuerdo con una encuesta realizada en ocho países por la consultora McKinsey durante octubre y noviembre del 2020

Los maestros encuestados calificaron en una escala de 0 a 10 la efectividad de la educación a distancia y calcularon los meses de aprendizaje perdidos durante los primeros siete meses de la pandemia. Estos son los resultados, anotándose entre paréntesis la efectividad y luego los meses perdidos de enseñanza:

Alemania (6.1 / 1.7), Australia (6.6 / 1.9), Canadá (5.6 / 2.4), China (5.4 / 1.4), EU (3.5 / 2.4), Francia (4.6 / 1.9), Japón (3.3 / 0.9), Reino Unido (4.9 / 2.8).

En su edición de esta semana, la revista inglesa The Economist señala que “Los datos de todo el mundo sugieren que, en promedio, los niños han aprendido mucho menos de lo que normalmente habrían aprendido. En marzo de 2021, los alumnos de primaria en Inglaterra se habían retrasado casi tres meses”.

Un estudio entre alumnos en los Países Bajos podría indicar lo que también ocurrió en México, porque “encontró que durante un período de aprendizaje remoto de ocho semanas en la primera mitad del 2020, el alumno promedio no aprendió nada nuevo en absoluto (...) Los niños que ya estaban en desventaja son los que más han sufrido (...) la pérdida de aprendizaje era más del 50% mayor para los niños con padres con poca educación”.

Y también podría mostrar lo que pasó en nuestro país un estudio realizado en el otoño del 2020, entre niños de ocho y nueve años en Ohio, que determinó que “estaban atrasados en inglés en aproximadamente un tercio del valor de un año de aprendizaje, en comparación con los niños de años anteriores (...) Los puntajes de las pruebas de los estudiantes negros disminuyeron casi un 50% más que los de los estudiantes blancos”.

No he detectado estudios similares hechos en México. De haberlos mostrarán resultados iguales o peores que los arriba referidos.

¿Qué hará para remediar la situación el gobierno de la 4T? ¿Seguirá aplicando políticas de austeridad en el sector educativo aunque eso signifique condenar a millones de niños y jóvenes a una vida que ni siquiera será clasemediera?

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.

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