El Banxico publicaría hoy su decisión de política monetaria.

No había nadie que en su sano juicio esperara que la Reserva Federal tomaría alguna determinación de política monetaria, como iniciar el proceso de incremento en las tasas de interés.

Hace un par de meses existía ese temor, pero durante la última reunión del año pasado el banco central de Estados Unidos dejó claro que nada de aumentos antes de la primavera.

Por ello, lo importante eran las señales que se mandaran desde el búnker, donde toman las decisiones de política monetaria.

Janet Yellen y el resto de los integrantes del Comité de Mercado Abierto se dejaron ver tranquilos, muy pendientes del desempeño del empleo, la inflación y el resto de los indicadores. Nada que pudiera adelantar su preocupación por un calentamiento económico. Lo que definitivamente esperaban en los mercados.

Lo valioso, pues, del mensaje desde la Fed fue esa señal de calma y mucha paciencia que habrán de tener antes de subir las tasas de interés. Sin duda tienen claro el efecto que esto provocará en el mundo financiero. Ahora que la Fed ha hablado, sigue escuchar lo que tengan que decir desde el propio banco central mexicano.

El contexto para la decisión de política monetaria que habrá de dar a conocer la Junta de Gobierno del Banco de México tiene varios puntos a considerar.

De entrada, el hecho de que sea hoy y no mañana por la mañana cuando el Banxico dé a conocer su determinación no es algo menor. Tampoco es un hecho menor que se presentaran filtraciones de la información entre el final de la reunión de la Junta de Gobierno y el momento de la publicación la mañana siguiente.

Da mucho mayor certidumbre publicar la decisión de inmediato, pero invita a revisar el grado de confiabilidad de los ahí presentes.

Un elemento básico que seguro está en la mesa de las discusiones es el hecho de que la inflación anualizada, hasta la primera quincena de enero, se ubicó en el nivel exacto de la meta de 3 por ciento.

El propio Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, rápidamente precisó que este dato está lejos de indicar que se llegó al objetivo, pero sí consideró que hacia allá va el comportamiento de los precios.

Esto anularía cualquier posibilidad de una baja en las tasas de interés, como hay algún sector de los mercados que ha tomado esa posibilidad como apuesta.

De un aumento de las tasas en este momento ni hablar, menos cuando la economía está por enfrentarse a una primera reducción del gasto público.

Lo que cuenta son las señales. Cómo los vigilantes de la inflación pueden dejarse ver sensibles con el comportamiento económico todavía tan incierto. Pero al mismo tiempo con la vigilancia cercana de lo que haga el banco central estadounidense con sus tasas para reaccionar de inmediato ante un cambio en el costo de los dólares.

Por eso lo que cuenta por ahora son los mensajes, lo que dicen y cómo lo dicen los responsables de tomar decisiones tan delicadas, y que tanto mueven en el mundo financiero.