Desde que el martes se firmaron las modificaciones al T-MEC, la líder del congreso Nancy Pelosi y el propio Richard Neal, presidente del Comité de Medios y Arbitrios, festinaron los logros de su país en materia laboral con la presencia de “agregados” con sede en México, para verificar el cumplimiento de las reformas en dicha materia.

El fin de semana inició el proceso de implementación de la ley del T-MEC para que lo apruebe la Cámara de Representantes de ese país y el gobierno mexicano se dijo sorprendido de esos supervisores. El subsecretario de la SRE, Jesús Seade, advirtió que son inadmisibles. Claramente alguien miente o Seade y los suyos no estuvieron a la altura del reto histórico que enfrenta México.

Lo cierto es que en este proceso, obligado en EU, podrían salir a flote otros delicados cuestionamientos. De ahí lo absurdo que el Senado, a cargo de Ricardo Monreal, se haya precipitado otra vez, para aprobar alegremente el acuerdo.

En el ámbito del acero, le comentaba que hay confusión y temores de que en EU, durante la instrumentación y en la elaboración de las listas de productos definitiva para cumplir con las reglas de origen para autos, surjan otros detalles a debatir con Robert Lighthizer y su equipo.

De entrada, lo negociado para que 70% del acero a utilizar sea fundido y colado en la región va a implicar para el negocio automotriz mexicano un radical cambio al modelo que se ha utilizado en los últimos 30 años.

Ya no bastará con la cercanía geográfica, el modelo de bajos salarios y la importación de muchos insumos, entre ellos el acero, sino que habrá que generar nuevas cadenas de producción.

Hay siete años para desarrollar éstas, plazo que se dice pronto, pero que es corto para tal labor. De ahí la importancia de lo que sigue, y que deberá coordinar Economía, de Graciela Márquez, junto con la AMIA, de Eduardo Solís, y los miembros de Canacero, que preside Máximo Vedoya.

México es deficitario en la manufactura del planchón del que se deriva la lámina de los autos y que hoy se importa desde otros países, entre ellos Brasil y Rusia. Se requieren millonarias inversiones. Éstas se darán, sólo si las reglas son equitativas.

Lo laboral y también lo ecológico se visualizan por parte de la IP con muchas reservas, en función de las reglas que aceptó el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador en su prisa por cerrar el expediente este mismo año.

EU aprovechó y ahora surgen recriminaciones difíciles de asimilar, cuando las reglas que pretenden nuestros vecinos del norte llevan días de festinarse. Así que habrá que estar atentos, incluso para lo que hace al acero, en donde también el diablo podría estar en los detalles.

El jueves junta con Consar y dos en la mira

Este jueves habrá junta de gobierno en la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), que preside Abraham Vela Dib. La cita es importante porque se revisarán las últimas propuestas de los miembros de la Amafore, a cargo de Bernardo González, para lo que serán las comisiones de las afores en el 2020. Aún faltan algunas por formular las suyas. Hay de plazo hasta el miércoles, por lo que se conoce no está del todo descartado el que la autoridad fije de forma discrecional esos cobros en al menos un par que no estarían a la altura del compromiso pactado para disminuir estas tarifas. Esto se verá antes de que concluya el año. Hasta ahora la Consar ha autorizado sólo a Principal, Inbursa, de Carlos Slim; Azteca, de Ricardo Salinas, y Pensionissste, que lleva Juan Iván Pliego, y que es la más baja hasta ahora, con sólo 0.79 por ciento. Disminuyó 3 puntos base para el año que viene.

Alberto Aguilar

Periodista y Economista

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Periodista y economista. 40 años de carrera. Fundador de Don Dinero.