La estrategia de seguridad planteada por el presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) debe ofrecer resultados pronto y eso implica reducir los niveles de violencia para que el país regrese al número de asesinatos dolosos que existían antes de que el Presidente Felipe Calderón (2006-2012) asumiera la Presidencia.

Conviene recordar que, cuando Calderón inició su mandato, había ocho crímenes dolosos por 100,000 habitantes; al término de su gestión, eran ya 24 crímenes dolosos por 100,000 habitantes. Eso fue resultado de una estrategia equivocada para enfrentar al narcotráfico. 

Al error de la estrategia de Calderón para combatir al narcotráfico, se añade la forma en que comunicó la misma. El Presidente se convirtió, por la vía de los hechos, en el portavoz del tema de la inseguridad, sobre todo, en la mayor caja de resonancia de la información relacionada con hechos de violencia ligados a la lucha, a la guerra , le llamó él, en contra del narcotráfico.

El Presidente, un día sí y otro también, hablaba sobre el tema. La decisión de presentar en televisión, después de su arresto, a los presuntos líderes de los cárteles formó parte de la narrativa de Los Pinos para posicionar el tema. En su lógica, eso demostraba la fuerza del gobierno y también expresaba que estaban ganando la guerra. La sociedad nunca se convenció de eso.

La estrategia de comunicación del nuevo gobierno­ no debe hacer tema central la violencia y la lucha en contra del narcotráfico. Hay países de América Latina con mayores niveles de violencia que los de México, pero sus presidentes no se meten a ese tema. Eso ayuda a que el tema no se minimice, pero tampoco sea sobrevalorado.

Los hechos de violencia siempre son noticia, que se acompaña con una dosis alta de dramatismo y también información adictiva para los medios y la sociedad. El gobierno, por lo mismo, debe ser particularmente cuidadoso en su manejo. De entrada, no es un tema para el Presidente de la República.

En los casos en los que se haga indispensable informar sobre la violencia y la lucha en contra del narcotráfico, debe ser un vocero, no el titular de las instancias responsables, quien informe. La razón es doble: del tema debe hacerse cargo una especialista al que identifiquen los medios y él a éstos. Y el titular sólo debe intervenir en momentos especiales.

La publicidad del gobierno debe también distanciarse de ese tema. Si se encarga de difundirlo masivamente, en la lógica de que va a demostrar sus triunfos, lo único que logra es contribuir a generar un ambiente de incertidumbre y de zozobra generalizada en la población. El gobierno debe trabajar con todo su poder por resolver el problema de la violencia, pero no es un tema a comunicar, de manera cotidiana.

Twitter: @RubenAguilar