Una vez pasadas las elecciones estadounidenses, la noticia más relevante se refiere al llamado precipicio fiscal. Para los no iniciados, éste consiste, a grosso modo, en lo siguiente: a fin del 2012 se deben aplicar restricciones presupuestales y aumento de impuestos, dado que se vence el tiempo que hay para realizar estas acciones que el gobierno del expresidente George Bush impuso en su administración. De suceder lo anterior al 100%, se calcula que el PIB de Estados Unidos caiga 3.6%, con la consecuencia de una recesión mundial de un tamaño complejo.

México quedaría devastado por este colapso. El escenario opuesto es que los demócratas y republicanos se pongan de acuerdo y lleguen a un consenso racional de reducir el déficit, pero lentamente y en tal forma de proteger el empleo.

Como esto se antoja irrealizable por la degradación de la política que viene ocurriendo en Estados Unidos y la primera opción es un suicidio para ese país y un asesinato al resto del mundo, lo más probable es que se llegue a un arreglo provisional, poco racional y que mande el problema al futuro.

El acuerdo en referencia puede implicar una caída del PIB o un crecimiento muy bajo y no de 2% de la economía de EU, como se ha venido suponiendo. Las consecuencias son malas para todos, pero no es el fin del mundo. Lo que sí es cierto es que, aun con un crecimiento de 2%, la recesión mundial proseguirá por al menos dos o tres años en ciertas regiones y por 10 en otras, si todo mejora poco a poco.

El hecho de que la Unión Europea siga en el marasmo sin resoluciones claras y que su economía caiga o permanezca estacionaria en los dos próximos años, así como el cambio de nivel de China de un crecimiento de 10% anual o 7% anual, implican que la economía global permanezca muy débil y tal vez se seguirá recurriendo a estímulos monetarios para mantener una tasa de desempleo aceptable, si no en Europa sí en los Estados Unidos.

La consecuencia en el ámbito financiero es que seguiremos viendo tasas muy bajas en la mayoría de los mercados. ¡El bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, que es la referencia mundial en tasas, está por abajo de 2 por ciento! De hecho, ha oscilado entre 1.5 y 2.5 por ciento. No se cree que pase de esta cifra y sería una buena compra a este nivel. Esto muestra lo bajo a que ha llegado la tasa de interés global.

Dicho nivel afecta a todas las tasas del mundo. En México, si bien parece probable que a mediados del 2013 haya un incremento por parte del Banco de México de la tasa interbancaria de fondeo, el nivel a largo plazo no debería cambiar mucho, manteniéndose alrededor de 6 por ciento.

Hay que recordar que las tasas no se fijan si no son el reflejo del estado de la economía propia y en forma indirecta de la economía global. La tasa representa el costo del dinero.

Estas tasas tan bajas implican que hay mucha liquidez global, ya que el consumo en los países ricos se ha reducido dramáticamente por el endeudamiento de la población, sobre todo en Estados Unidos, y por el desempleo rampante en muchos países europeos, aunado a la mencionada baja de nivel de crecimiento de China y sus satélites económicos. Ni hablar de Japón, que esencialmente sigue en una trampa de liquidez de más de 20 años de duración. ¡Por eso allí las tasas son del orden de 0.5% anual a 10 años!

Para el inversionista, las cosas se han complicado. Una tasa mayor muchas veces lleva consigo un riesgo proporcionalmente más elevado. Es por ello que nunca se debe considerar un rendimiento (tasa) en forma aislada: se tiene que evaluar el riesgo asociado al bono o producto que ofrece esa tasa. En un ambiente muy líquido y en parte deflacionario, los manejadores de fondos de inversión y pensiones deben ser muy cuidadosos de no sacrificar la calidad de su cartera para elevar la tasa de rendimiento de la misma.

Por otra parte, el ser muy cauto puede implicar un rendimiento acumulado muy bajo que no cubra las necesidades de los inversionistas. Esto sucede sobre todo para los fondos de pensión, donde es importante llegar a un monto que cubra las necesidades de retiro en el futuro lejano.

Dada la importancia que estos fondos han adquirido a nivel global, la situación actual impactará sin lugar a duda en el retiro de una parte sustancial de la población en las próximas décadas. En pocas palabras, las consecuencias de la crisis son de muy largo plazo.

* Esteban Martina es doctor en Física en la UNAM. Su interés principal ha sido la valuación y análisis de riesgo de activos financieros, especialmente opciones y otros derivados. Actualmente es socio director de PRO Consulting.

Comentarios y sugerencias en: [email protected]