Existen evidencias de que algunos segmentos del mercado móvil pueden estar, por más sorprendente que resulte, registrando competitividad tarifaria. En otras palabras, parece que un consumidor medio o alto de pospago en, por ejemplo, México y Estados Unidos, podría estar pagando montos aproximados por canastas semejantes de consumo de voz, datos y mensajes.

Con la entrada en vigor de medidas regulatorias asimétricas como la interconexión a tarifas cero y la aún pendiente pero promisoria compartición de infraestructura a precios competitivos aplicables al operador preponderante, se viene dando paso a un entorno de mejores condiciones de competencia efectiva en este mercado.

Ello dio como resultado un primer sentón de precios de aproximadamente 32% en el nivel de precios de consumo unitario de servicios en paquetes de pospago, es decir, una oferta de un mayor número de minutos, SMS y datos de navegación por el mismo precio del paquete, a escasas semanas de la entrada en vigor de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR) en agosto del año pasado.

Durante el mes pasado, los usuarios testificamos un nuevo descenso de precios de estos servicios, traducido en el ofrecimiento de aún más minutos para llamadas, mensajes cortos (SMS) o bien megabytes de navegación en Internet, lo equivalente a un beneficio combinado de baja de precio e incremento en cantidad de la canasta de consumo móvil de hasta 80.6%, acumulado desde la puesta en marcha de la LFTR.

Nuevamente son los operadores competidores los que han emprendido una estrategia disruptiva de servicios, al ofrecer paquetes que incluyen llamadas y SMS ilimitados, diferenciados sólo por la cantidad de megabytes disponibles para la navegación en Internet.

En esta nueva estrategia competitiva de servicios, el operador preponderante no empata las condiciones tarifarias de los competidores, puesto que limita la cantidad de minutos para llamadas y SMS, además de que su oferta de datos para la navegación en Internet es menor que la de sus competidores. De esta forma, este operador presenta las tarifas más caras del mercado a todos los niveles de consumo, así como ofrece menores servicios a sus usuarios.

Por ejemplo, al tomar una canasta de consumo de servicios intermedia de pospago, cuya diferencia en precio es escasa, 449 pesos al mes por parte del operador preponderante frente a 439 pesos de los competidores, estos últimos incluyen minutos de llamadas todo destino y SMS ilimitados, redes sociales ilimitadas, 1.8 GB de navegación en Internet, así como la posibilidad de utilizar los servicios contratados al viajar a EU y Canadá sin costo. Mientras que el preponderante tan sólo ofrece 500 minutos, 500 SMS, navegación por Internet 80% menor de 1 GB, redes sociales ilimitadas incluidas, además de que el uso de roaming internacional en Estados Unidos y Canadá tiene un costo de 50 pesos al mes.

Esta diferenciación de ofertas es resultado de las condiciones regulatorias cuyo objetivo es, efectivamente, la generación de competencia efectiva de tarifas y servicios ofrecidos en el mercado.

Así también consecuencia de las estrategias tarifarias competitivas de los operadores competidores enfocadas en restar participación de mercado al preponderante.

Todo ello coloca al mercado móvil mexicano en un piso competitivo tarifario que se aproxima al de otros países, empezando a tomar distancia del escenario previo de aprisionamiento de clientes y neblina tarifaria, por parte del operador preponderante, que resultaban en elevadas tarifas para los usuarios finales.

¿La recomendación al consumidor? Que identifique si se encuentra con el operador adecuado y, si sí, si se ubica en el plan o contrato más adecuado. Muy probablemente la respuesta a ambas preguntas sea no, porque cabe insistirle al consumidor: cuidado, porque dos semanas atrás recién volvió a dar un sentón de tarifas el mercado, sobre todo por parte de los competidores.