Siguiendo con Batres y García Calderón, no importa dónde se haya originado la visión y la iniciativa, el hecho es que prácticamente en todos los casos exitosos el Estado practicó un papel de liderazgo. Esto ha sido notable pero hay que entenderlo bien: no se ha tratado de un liderazgo patrimonialista o estatizante en el cual la propiedad productiva se colocara en manos del Estado y se administrara por medio de empresas paraestatales. Más bien se ha tratado de un liderazgo en materia de promoción y facilitación del proceso de desarrollo mediante el señalamiento de prioridades y la promoción requerida para multiplicar empresarios locales y atraer empresas foráneas. En este sentido, el Estado moderno desarrollista es un Estado promotor y organizador, no un Estado propietario.

Pero aclaremos: en casi todos los casos exitosos, inclusive en la China comunista, el despegue y el desarrollo sostenido se lograron mediante la actuación de empresas de propiedad privada en los mercados, y no principalmente paraestatales (aunque en algunos países exitosos sí las hay). La dinámica motivada por el interés propio de la empresa ha constituido la energía creadora en todos los casos exitosos. Sin embargo, dicho esto, hay que tomar nota que la promoción de las empresas, su encadenamiento productivo y la atracción de la inversión, así como el alineamiento del esfuerzo educativo para formar capital humano de manera coherente con el desarrollo han sido misiones que han abrazado y cumplido los respectivos gobiernos de los países exitosos.

En suma, podemos afirmar que en todos los casos estudiados se ha establecido una Estrategia-País: incluyendo, como mínimo, el señalamiento de los campos prioritarios a construirse para ser las locomotoras que jalen al país entero hacia el desarrollo, y aunado a lo anterior el fomento del trabajo en equipo: la generación de mecanismos organizacionales con los cuales sumar esfuerzos para construir aquellas locomotoras.

En cuarto lugar, el despegue se realizó procurando que las empresas pioneras (las llamamos empresas ancla) de los clústers que encaman las prioridades para el desarrollo acudan con éxito a los mercados globales. En casi todos estos países las empresas pioneras y líderes de los clústers se enfocaron primero a la exportación. ¿Por qué a la exportación y no de manera fundamental al mercado interno? Si en realidad se cree que el mundo moderno se caracteriza por la globalización y en consecuencia por los mercados mundiales, entonces la prueba de que un clúster de un país sea competitivo, estriba precisamente en su capacidad exportadora. Es el exportador el que hace evidente la competitividad de un país en un campo industrial, al lograr colocar sus productos y servicios de manera competente frente a sus equivalentes de otros países.

Ello no significa que las empresas líderes de un clúster exportador no operen y compitan en el mercado doméstico. Típicamente lo hacen también y en forma intensa. Aquí enfatizamos que los países emergentes exitosos construyeron clústers de empresas cuya competitividad se tuvo que demostrar en la competencia en el exterior, a fin de justificar el cumplimiento de su papel en el desarrollo del interior, o sea, del país como un todo. En quinto lugar, tenemos que en los casos exitosos la educación ha constituido un recurso primordial del que se ha echado mano para conseguir el despegue y después el crecimiento sostenido.

*Master y doctor en Derecho de la competencia, profesor investigador de la UAEM y socio del área de Competencia, Protección de Datos y Consumidores del despacho Jalife, Caballero & Asociados