A mediados de los 90, cuando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte era la moda, el tema de la competitividad dominaba la agenda de los pendientes nacionales.

Era la esperanza de alcanzar el desarrollo de nuestros nuevos socios y con eso, aspirar a sus estándares de vida.

Y desde entonces, la falta de competencia sigue siendo un tema pendiente. Sólo que ahora es uno de los tantos temas sin resolver, que se agolpan en la agenda nacional.

Porque ahora, mientras el presidente Calderón pretende revivir el tema de la competitividad estadounidense para lograr una mejor integración, el Presidente de Estados Unidos manda al Ejército a la frontera.

Puede ser que en los tiempos de Bush padre o de Clinton, el tema era el petróleo y la condición económica de México, como el socio débil del trío comercial. Pero en estos tiempos, los de Obama, además del petróleo, el interés de Washington está en los disparados niveles de violencia que padece México, ante el nulo respeto del Estado de Derecho.

No ha pasado ni una semana desde que Barack Obama abrazaba a Felipe Calderón en los jardines de la Casa Blanca y se intercambian discursos de cooperación y superación, cuando la decisión del país sin amigos, pero con intereses fue mandar 1,200 soldados de la Guardia Nacional a la frontera común entre México y Estados Unidos.

Y cómo no esperar que el país más poderoso del planeta no tome precauciones para evitar el contagio de la ola de violencia tan alarmante como la mexicana.

Y está claro que una decisión así pasó por las pláticas privadas de la semana pasada entre los dos mandatarios. Está claro que se puede inscribir o encontrar coartada en la lucha conjunta contra el narcotráfico. Pero está claro que por donde pasan de allá para acá las armas, pasan de acá para allá las personas.

La visita del presidente Calderón a Canadá lleva como tema la competitividad . Claro que también lleva en la agenda el tema de las visas, pero es la idea de aspirar a la homologación de la región como la salida de la crisis.

Entonces, Calderón va al castillo del primer mundo estadounidense a probarse la zapatilla de cristal, con la idea de que le embone en el pie. Mientras de vuelta en el país, la situación social y política se está haciendo calabaza.

Las ventanas de oportunidad de hacer de México un país de altura, competitivo, que repita milagros como el de Corea del Sur o de Brasil, se cierran.

Y hoy tenemos que aprovechar como nación es cualquier oportunidad para no terminar balcanizados o africanizados. Si queremos competitividad de nivel mundial, hay que empezar por hacer valer las leyes.

No existe un sentimiento social de respeto al Estado de Derecho. La idea es que el más débil, aunque corrupto y delincuente, siempre tiene que ser protegido. Y el que aparente poder o dinero merece el descrédito.

Es de escalofrío ver como la autoridad federal emprende, como nunca antes, acción penal en contra de un candidato al gobierno de un estado, por presuntos vínculos con el narcotráfico y la respuesta de un sector social y político es gritar el trillado argumento del complot. Con manifestaciones incluidas.

Ya no sólo hace falta un marco fiscal adecuado , una reducción burocrática o una reforma energética efectiva , como sigue diagnosticando la iniciativa privada. El punto de partida tiene que ser, a estas alturas respetar la vida y los derechos humanos de los mexicanos.

La primera piedra

Lo que son las cosas. Los que andaban en estos días más deprimidos y cabizbajos con las consecuencias de la crisis europea sobre la economía mexicana eran los responsables de las finanzas nacionales.

Los titulares tanto de Hacienda como del Banco de México ofrecían mensajes de advertencia de lo que le podría implicar a México la crisis fiscal del viejo continente. Y es que para no equivocarse, pues mejor anunciar que ahí viene el lobo... otra vez.

Y en esas andaban cuando del cielo les llegó un regalo, desde un organismo internacional dirigido por un mexicano.

La novedad, que arrancó una sonrisa a los financieros del gobierno, fue la revisión a la alza de la expectativa de crecimiento económico para México de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la OCDE, a cargo del mexicano José Ángel Gurría.

Un regalazo que les viene a dar tranquilidad y seguro a desempolvar los discursos del ya la hicimos en la recuperación.