De acuerdo con el informe Perspectivas OCDE: México, reformas para el cambio , la economía mexicana observó una sólida recuperación de la producción y la demanda nacional. Sin embargo, el débil desempeño de la economía internacional hace necesario implementar reformas que impulsen la competitividad con el fin de no perder impulso económico.

Dentro de un entorno financiero internacional turbulento, México ha mantenido una posición fiscal sólida, con bajo nivel de endeudamiento público y un amplio nivel de divisas, por lo que el desempeño macroeconómico nacional es bastante favorable. En este sentido, el apuntalamiento de los fundamentales de finanzas públicas mitiga el riesgo de contagio de las crisis de deuda por la que atraviesan los países europeos, toda vez que para el 2012 se prevé una reducción de las necesidades de endeudamiento a niveles de 2% del PIB.

El sector externo es el que presenta mayores oportunidades para nuestra economía. En los últimos meses, nuestros productos ampliaron su participación en la economía de Estados Unidos, por lo que a medida que el comercio mundial y la actividad económica estadounidense se recuperen, a partir del segundo semestre de este año, las exportaciones de productos agroalimentarios deberían de aumentar su dinamismo.

Sin duda, esta perspectiva es particularmente propicia para los exportadores nacionales, quienes además ven favorecida su competitividad por la paridad cambiaria.

Esta situación ha impulsado las exportaciones de productos agroalimentarios como café, ganado, carnes, pesquerías, frutas y hortalizas, que de enero a noviembre del 2012 incrementaron su valor 78.5, 54.3, 51.5, 46.2, 15.7 y 14.0%, respectivamente, con relación al valor observado durante el mismo período del 2010.

Pero para que el incremento en las exportaciones sea sostenible, es oportuno implementar reformas estructurales que favorezcan el componente de productividad de la competitividad. En este sentido, la OCDE considera que México requiere implementar un grupo de reformas orientadas a elevar la productividad de las empresas que sustenten e impulsen el crecimiento de largo plazo en nuestro país.

En el sector agropecuario, incluso los productos que no se exportan tienen oportunidades de incrementar su competitividad. Lo anterior debido a que los precios elevados incentivan la realización de inversiones para la adopción de tecnologías que eleven la productividad. Esto es particularmente relevante en las áreas agrícolas de temporal, pues es ahí donde se presenta menor uso de paquetes tecnológicos completos.

También es en esas zonas donde concentran los indicadores de pobreza menos favorables. Por ello, esto es algo en lo que debemos centrar nuestra atención.

*Marco Antonio Cabello Villarreal es especialista de la Subdirección de Diseño de Programas de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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