Es una característica del cambio tecnológico generar marcadas oscilaciones en términos de la vigencia o, en su defecto, obsolescencia de mercado y de aprovechamiento social de las aplicaciones tecnológicas. Uno de los segmentos del sector de las telecomunicaciones que más lo ha registrado es el anteriormente conocido como televisión de paga que, con dicha evolución, ha pasado a convertirse en un segmento de telecomunicaciones fijas convergentes.

Efectivamente, dichos operadores se han adaptado al entorno para posicionarse en un lugar estratégico en el mercado con su oferta de servicios convergentes. En un país como México, en el que registramos un déficit de infraestructura en telecomunicaciones todavía insuficiente para satisfacer las necesidades de su población, es raro encontrar un segmento que con la acumulación de cuantiosas inversiones por casi medio siglo agrega conectividad a un vasto número de casas y empresas. Por aproximar una cuantificación, hoy es posible decir que casi la mitad de los más de 28 millones de hogares registrados por el INEGI pueden, si ellos lo desean, contar con servicios convergentes de contenidos audiovisuales, telefonía fija e Internet de banda ancha ( casas pasadas ).

Un poco de historia

Este efecto de provisión de servicios y de inyección de competencia efectiva no es un asunto providencial, sino que resulta de un esfuerzo continuo de cuantiosas inversiones.

El primer servicio de televisión por cable en el país se transmite a mediados de la década de los 50 en localidades fronterizas, con oferta de EU para los ciudadanos estadounidenses que viven en ellas. En esa misma época comienza la construcción de la primera red de comunicaciones por cable en México, que entra en operación comercial en la década de los 60, con capacidad de transmitir imagen televisiva en 26 estados del país a través de microondas.

Un ejercicio no tan forzado de la memoria nos recuerda las virtualmente extintas parabólicas de los años 80. Desde entonces, su evolución ha sido mucho más dinámica y diversificada, no sólo en México sino también en el resto del mundo, para ubicarse como una infraestructura central de la operación de la sociedad y la economía.

La evolución reciente

El final de la década pasada representó un punto de inflexión para estos operadores en México, cuando fueron los primeros en consolidar ofertas de servicios empaquetados mejor conocidos como triple play. Estas ofertas representaron de inicio economías de empaquetamiento en la vecindad de 40%, importante para superar la barrera de poder adquisitivo reiteradamente descrita por organismos como la OCDE. Así, estas empresas de telecomunicaciones han aprovechado el dinamismo del sector de las telecomunicaciones ofreciendo este tipo servicios empaquetados con los cuales, además de incrementar su participación en el mercado de TV restringida, han logrado penetrar mercados en los cuales hasta hace poco no participaban: Internet y telefonía fija.

Al cierre del 2011, han incrementado su oferta por servicios con cobertura de 1.9 millones de líneas telefónicas fijas en operación y más de 11.6 millones de suscriptores de TV de paga, constituyéndose ya como un fuerte competidor dentro de la convergencia en el sector.

Medido por sus adiciones de suscriptores o clientes, el último trimestre del 2011 reportó un crecimiento de 38.4%, a la vez que sus ingresos totales subieron 16.7% respecto del mismo periodo del año anterior. Tasas de dos dígitos que comparan muy favorablemente respecto de la mayoría de los segmentos de las telecomunicaciones nacionales, ya ni decir del crecimiento de la economía nacional.

Así, los operadores de telecomunicaciones por cable comienzan a ofrecer una diversa gama de servicios de telecomunicaciones, que incluyen TV de paga, telefonía fija e Internet, entre otros. Esta situación desata la oferta de servicios convergentes, teniendo un fuerte impacto en la creación de mercado al ofrecer líneas fijas de manera empaquetada a los usuarios que previamente no contaban con estos servicios. De esta forma se consolida una nueva etapa de servicios empaquetados en las telecomunicaciones, con menores precios para el usuario final, que se traduce en mayor posibilidad de acceso para la población.

México debe aprovechar la infraestructura existente de la mejor manera, además de seguir incentivando la inversión en la misma. Por una parte, la tecnología sigue avanzando a ritmos inesperados y con eso es posible construir más y mejores redes de telecomunicaciones que ofrezcan una mayor cantidad de servicios con mejor calidad.

Debemos poner mucha atención a estos competidores en las telecomunicaciones fijas que conforman un sector con alto potencial de crecimiento y alta rentabilidad en nuestro país.