Cada cierto tiempo me gusta hacer un alto en el camino, simplemente para adquirir otra perspectiva y dar seguimiento a lo que he logrado. Me ayuda a darme cuenta de si sigo por el rumbo correcto o si me he desviado. Porque —recordemos— la vida no siempre sale como la hemos planeado. En el camino hay obstáculos o tormentas que debemos sortear y que pueden desviarnos o causar que perdamos el enfoque.

Así, cada tres meses reviso nuevamente mi situación financiera. De esta manera, veo la evolución de mi situación patrimonial (datos gráficos generados por la aplicación para manejar mis finanzas personales que utilizo). ¿Mi patrimonio subió o bajó? ¿Por qué razones?

También reviso cómo voy con respecto a mi ahorro para el retiro y demás objetivos planteados. Idealmente ya debería saberlo, porque es parte de mi presupuesto mensual, simplemente lo verifico. Pero aprovecho para revisar cómo se han desempeñado mis inversiones, con respecto a su benchmark. No me asusto si mi portafolio presentó minusvalías, siempre y cuando estén en línea con lo que ha sucedido en los mercados financieros (nuevamente, versus el benchmark) y con mi tolerancia al riesgo. Aprovecho para revisar si tengo que hacer un rebalanceo de mi portafolio, si es que su composición cambió por los movimientos naturales del mercado (lo llevo nuevamente a la composición definida originalmente).

Pero además hago una nueva introspección, porque las necesidades van evolucionando. Quizá quiera hacer cambios en mi vida, o mis prioridades hoy sean otras. Esto pasa todo el tiempo: a inicio de año quizá no tenía pareja y ahora estoy iniciando una relación, o bien, quizá haya recibido una nueva oportunidad laboral. Uno nunca sabe y situaciones así se pueden presentar en cualquier momento.

Entonces, cuando reviso mi plan financiero, me enfoco en lo siguiente:

1. Mis prioridades, a partir de las cuales he definido mis metas y objetivos. ¿Siguen siendo las mismas? ¿Voy al corriente en el logro de los mismos, es decir, cada mes he contribuido según me lo planteé desde el principio del año, o me tengo que poner al corriente?

2. La evolución de mi situación financiera. Recordemos que el balance personal es una fotografía de cómo estoy hoy, lo cual es fundamental porque nos pone los pies sobre la tierra. Pero aún más importante es saber cómo ha cambiado con respecto al mes pasado, o hace tres o seis meses y por qué.

3. Para las personas que tienen deudas, es fundamental revisar si las mismas se han reducido, e incluso hacer un plan para tal efecto. Recordemos que son el obstáculo principal para la construcción de un patrimonio.

4. El desempeño de mis inversiones. Al ser una persona enfocada en objetivos, no tanto en rendimientos de corto plazo, lo que busco es ver que mi portafolio se haya desempeñado de manera consistente con lo esperado y con su benchmark. Por ejemplo, si decidí que iba a invertir 30% en deuda de mediano plazo, 20% en deuda global de largo plazo, 25% en acciones de mercados emergentes y el resto en acciones de mercados desarrollados, tengo que revisar que cada pedazo de mi portafolio se haya desempeñado en línea, o mejor que los índices principales que representan cada una de esas clases de activos.

Si he experimentado minusvalías, pero están en línea con lo que ha pasado en los mercados financieros, no me preocupo sino al contrario: puedo aprovechar mejores precios para incrementar ligeramente mis posiciones, si es que tengo esa posibilidad.

Pero si mi portafolio no se ha desempeñado bien en relación con su benchmark, quizá sea momento de ajustarlo.

En mi revisión de medio año no suelo revisar la situación de mis seguros (eso lo dejo para final de año) a menos que mi situación haya cambiado o tenga pólizas que se renovarán pronto. De ser así, contacto a mi agente de seguros en caso de que requiera hacer actualizaciones, para revisar la mejor forma de hacerlo.

Te invito a visitar mi página: http://www.PlaneaTusFinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com