Primera de dos partes.

Como todos sabemos, el aguinaldo es una prestación que por ley se tiene que pagar en México. Representa para la gran mayoría una quincena adicional (15 días de salario) aunque algunas empresas o entidades que pagan prestaciones superiores a las legales otorgan una cantidad mayor.

Éste es un ingreso adicional y habría que tratarlo como tal. Desafortunadamente muchas son las personas que se lo gastaron mucho antes de recibirlo, en eventos como el Buen Fin o simplemente con deudas que fueron adquiriendo durante el año. Entonces no pueden contar con él y se les irá tan rápido como llegó.

En estas épocas muchas son las empresas que intentan quedarse con parte de nuestro aguinaldo. Por eso las tantas promociones especiales que encontramos en cualquier lugar, incluso los bancos, quienes ofrecen pagar un poco más por nuestra inversión si decidimos invertirlo. Hay que tener cuidado, sobre todo con esto, porque a pesar de estas tasas promocionales, suelen ser muy inferiores a las de otras alternativas (como CetesDirecto), además de costos añadidos, en algunos casos.

Vale la pena recordar que nosotros somos los que tomamos las decisiones de nuestro dinero. Somos responsables por nuestra propia situación. Si estamos endeudados es porque así lo quisimos: gastamos más de lo que teníamos. Si por el contrario, tenemos una situación sólida, es porque decidimos cuidar nuestros recursos y prever para más adelante.

Mucha gente no lo ve, pero éste es un gran poder. Nosotros decidimos y nadie más. Si nuestra situación no es la mejor, empecemos a ver qué es lo que hicimos mal y cómo podemos tomar mejores decisiones de aquí en adelante. Eso es exactamente lo que tenemos que pensar para ver cuál es la mejor manera de usar nuestro aguinaldo.

En este sentido, tenemos distintas opciones. Una de ellas —se vale— es destinarlo para comprar cosas que necesitamos o que teníamos pensado adquirir. Como por ejemplo, cambiar el refrigerador que tiene 25 años y ha dejado de funcionar bien, además de que gasta mucha electricidad. Para eso es el dinero.

Otra opción es usarlo para pagar o reducir deudas. Por ejemplo, yo usaba parte de mi aguinaldo, hace algunos años, para pagos anticipados a mi hipoteca (nunca he tenido deudas con tarjeta de crédito, nómina o consumo). Con eso me ahorré un montón de intereses y terminé de pagarlo en menos de la mitad del plazo total. La sensación de libertad, de ya no tener ese pago, que era mi mayor gasto cada mes, fue indescriptible. Pude utilizar ese dinero para hacer otras cosas, como apuntalar mi ahorro para el retiro.

Pero entiendo que no todos están en esa situación y sí tienen deudas con tarjetas de crédito o préstamos de nómina, que comprometen su flujo de efectivo y que son mucho más caras que un hipotecario. Entonces hay que enfocarnos en resolver la situación en la que estamos.

La forma más fácil de hacerlo es listar todas según el saldo que debemos en cada una de ellas, de menor a mayor. Entonces pagar el mínimo en todas y cualquier monto adicional que podamos destinar, hacerlo a la deuda más pequeña. Eso nos permitirá salir mucho más rápido de algunas y liberar flujo de efectivo (el monto que antes destinábamos a éstas) para poder atacar, con más dinero, a las otras. Obviamente, si hay dos que tienen un monto similar, debemos darle prioridad a la que sea más cara.

Hay otras maneras, pero en mi experiencia ésta es la que da mejores resultados. El salir de la primera rápidamente nos brinda la motivación necesaria para seguirnos con la segunda y así sucesivamente. Vamos sintiendo el efecto más pronto que si optáramos simplemente atacar la deuda más cara primero, que podría ser más óptimo financieramente hablando.

Como mencioné antes, la libertad que uno siente de ya no tener que pagar cosas que compramos en el pasado (y por eso no tener dinero para lo que hoy necesitamos) es increíble. ¿Puedes detenerte a pensar en todo lo que podrías hacer si ya no tuvieses eso que pagar? Entonces, empieza hoy o tan pronto luego de hacer el calculo de aguinaldo.

Te invito a visitar mi página: PlaneaTusFinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales. Twitter: @planea_finanzas

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com