Mi vocación es mi vacación.

Nick Cannon, rapero y comediante estadounidense.

Los periodos vacacionales son importantes para las personas en muchos sentidos. En primer lugar, porque representan un espacio de descanso o esparcimiento que rompe la rutina habitual de trabajo personal o, incluso, de convivencia familiar.

Importan también en un sentido financiero, porque representan momentos en los que, dependiendo de su adecuada planeación, pueden generarse presiones financieras o de endeudamiento para las familias.

En términos del efecto sobre la percepción o la conducta, un periodo vacacional afecta la percepción de bienestar y la condición física de las personas y, consecuentemente, su salud física y emocional; teniendo estas últimas condiciones efectos también financieros para las personas.

En el estudio “An investigation into the effects of vacations on the health status in male white-collar workers”, de Tarumi, Hagihara y Morimoto, se demostró, por ejemplo, que el descanso vacacional está relacionado inversamente con ciertos factores de estrés psicológicos (incluso ajustado por las horas trabajadas y el tipo de empleo). Aunque también se mostró que la ausencia de periodos vacacionales genera un efecto menor en la probabilidad de ciertas enfermedades.

También existen estudios que vinculan las vacaciones con el nivel de felicidad percibido de las personas. En la investigación titulada “Vacationers Happier, but Most not Happier After a Holiday”, de Nawijn, Marchand, Veenhoven y Vingerhoets, realizada con 1,500 personas en Holanda, se tuvo como resultado que las vacaciones generan un efecto de mayor felicidad, pero no después de las mismas, sino primordialmente en el periodo previo a que éstas se llevan a cabo. De acuerdo con el estudio, la anticipación y preparación de las vacaciones genera un estado de felicidad que no necesariamente se sostiene una vez concluidas las mismas. Parecería que produce más felicidad esperar la llegada de las vacaciones que las vacaciones en sí mismas.

Otro aspecto conductual importante deriva de un planteamiento realizado por el Premio Nobel de Economía Daniel Kahneman, que distingue la “percepción de experiencia” y la “percepción de recuerdo” de las personas. Cuando se trata de la percepción de experiencia, se refiere a la conducta y sentimientos que tienen las personas en el momento mismo (en este caso, durante sus vacaciones).

Mientras que la “percepción de recuerdo” se refiere a cómo en el futuro las mismas personas recuerdan la experiencia (en este caso el recuerdo de las vacaciones que tomaron). En este sentido, si queremos maximizar el efecto de bienestar que produce un periodo vacacional, lo más importante es que la percepción del recuerdo sea incluso más favorable que la que se tuvo durante las vacaciones mismas y una de las maneras de lograrlo es tratar de que la experiencia propia de la vacación presente el menor número posible de momentos negativos, porque éstos tienden a ser recordados de manera más puntual en el futuro, incluso que momentos favorables. Esto resulta particularmente complicado, cuando se trata de periodos vacacionales en los que, por ejemplo, en destinos turísticos, es muy probable encontrarse en momentos negativos, como largos periodos de espera o deficiencias en la atención a los turistas.

Parecería que hablar de las vacaciones no es un tema relacionado con la economía o las finanzas de las personas. Sin embargo, en términos del gasto que representan (y de su impacto en el endeudamiento posterior), en la presión sobre los ingresos de las familias y en el efecto que las vacaciones tienen en nuestro bienestar (y en la prolongación de dicha percepción de dicho bienestar en el futuro), el impacto y efecto de las vacaciones es sumamente relevante.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y profesor en la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y presidente del Consejo para el Fomento de Fondo de Ahorro Educativo de Mexicana de Becas.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares

RaúlMartínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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