En esta elección presidencial una tarea central de los medios de comunicación, de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) y de la ciudadanía debe ser exigir a los candidatos que digan cómo realizarían cualquiera de sus ofertas y promesas.

El discurso más común de los políticos de todos los partidos que aspiran a cualquier cargo ha sido, sigue siendo, ofrecer soluciones mágicas o hacer promesas de cambio, más o menos relevantes, pero sin nunca dar cuenta de cómo lo harían.

Hasta ahora ha sido muy fácil para cualquiera de los actuales candidatos decir que, si llegan a la Presidencia harán crecer el PIB, aumentarán el empleo, resolverán el problema de la violencia o acabarán con la pobreza extrema, pero sin nunca verse obligados a proponer la manera como lo harían.

Si se hacen promesas imposibles e irresponsables, también las posibles y responsables, toca a los medios, a las OSC y a los ciudadanos demandar, exigir, que los candidatos acompañen su promesa, que puede ser o no válida con el cómo lo harían.

El centro de esta campaña deben ser los cómo y no las ofertas genéricas de tal o cual candidato, que aseguran que, de llegar a la Presidencia, en ese momento, por arte de magia, se resolverán todos los problemas o males que aquejan al país. Nunca ha sido así y tampoco ahora será así.

Los medios deben negarse a cubrir cualquier declaración o promesa de un candidato que no ofrezca el cómo haría realidad lo que ofrece. De no ser así, los medios se convierten en amplificadores, en cajas de resonancia del mensaje y en parte del engranaje político.

Las OSC y la ciudadanía deben exigir a los candidatos que a cada propuesta den cuenta de cómo llevarían a cabo lo que dicen. En las invitaciones que hagan las universidades o redes de las OSC deben solicitar que los candidatos presenten los cómos de su propuesta.

Una vez que los candidatos sean advertidos, ya sabrán si aceptan o no las invitaciones, conscientes de que si no hablan sobre los cómo, serán cuestionados a donde asistan y si se niegan, seguramente habrá protestas de los asistentes.

Las posibilidades de las campañas negativas o negras, que no guerra sucia, que es otra cosa, ya no están de moda y no se van a hacer presentes en esta contienda. Lo que puede hacer interesante y atractiva esta campaña presidencial son los cómo.

El formato de los debates que va a organizar el IFE debe articularse a partir de que los candidatos respondan a los cómo de sus propuestas. Eso puede y debe hacer la diferencia entre los candidatos y también de ésta con otras campañas presidenciales.

Twitter: @RubenAguilar