El mundo tiene 7,000 millones de personas y contará con 9,000 millones en el 2050. Se sabe que el aumento de la población seguirá ya avanzado el siglo XXII, situación que plantea muchas preguntas sobre cómo gestionar una realidad de esas dimensiones.

Los expertos plantean que los problemas centrales del futuro del mundo se concentran en tres grandes temas: la producción alimentaria, el abastecimiento de energéticos y los mercados de trabajo, los cuales se enfrentan a limitaciones físicas y políticas.

La globalización y los avances científicos, sobre todo en la medicina, han permitido el crecimiento de la población y han mejorado la calidad de vida de las personas en todo el mundo, aunque ciertamente con grandes desequilibrios. ¿Se podrá mantener esa tendencia?

Las necesidades de alimentos crecerán en 70% para el 2050, de acuerdo con la FAO, lo que plantea nuevos desafíos. Los expertos aseguran que la tierra disponible para la agricultura llegó a su límite poco después del 2000 y que desde 1960 ha caído el rendimiento medio de los cultivos. El reto es producir más con menos.

La demanda de energéticos también seguirá creciendo derivada, sobre todo, de la expansión de las economías de los países emergentes. La producción energética deberá generar nuevas alternativas y todas sujetarse a la reducción de emisiones de CO2.

Los mercados globales de trabajo se desarrollarán cada vez más, por la realidad demográfica, en una creciente demanda de fuerza de trabajo de los países ricos y en una oferta de las naciones pobres que romperán cualquier intento de imponer barreras fronterizas.

Los expertos están seguros de que existen soluciones para gestionar un mundo como el de ahora y el que vendrá en el futuro. Dos son los pilares: soluciones cooperativas e impulso al desarrollo. Ambas se exigen para garantizar la sostenibilidad ecológica y social del planeta.

La realidad de un mundo con abastecimientos energéticos estables y sostenidos es totalmente posible a partir de cumplir dos exigencias: ahorro y eficiencia en su uso y el cambio de las actuales fuentes a renovables.

Garantizar la alimentación también es posible, de acuerdo con especialistas. Se exige: protección legal de recursos esenciales (la tierra); fin de la competencia desleal de los países, y apoyo a la agricultura familiar de las regiones más pobres, sobre todo el África subsahariana.

Los flujos migratorios son necesarios y se van a seguir dando, por lo que se exige la flexibilización de la regulación de los mismos para encontrar un equilibro en el riesgo y las oportunidades entre los países de origen y destino, pero sobre todo de los propios migrantes.

La humanidad ha llegado a los 7,000 millones de habitantes y alcanzará los 10,000 millones en el 2100, precisamente porque siempre ha sabido resolver sus problemas. La realidad siempre ha desmentido, lo seguirá haciendo, las posiciones fatalistas. Los problemas siempre tienen solución.

Twitter: @RubenAguilar