(Segunda de tres partes)

Una acción no es más que un pedacito de una empresa. De manera más técnica, es un título representativo de su capital social. Entonces, cuando compramos acciones de compañías en el mercado accionario, nos convertimos en dueños de las mismas, en un porcentaje que depende de cuántas acciones tenemos con respecto al total que existen en circulación.

Ahora bien, hay muchas empresas que son privadas, es decir, no se pueden comprar o vender acciones en ningún lado. Si un socio desea vender, usualmente ofrece su parte a los demás socios o a sus familiares, o quizá a algún inversionista privado que le pueda interesar comprarlas. Pero no es fácil.

Entonces, ¿por qué hay empresas que cotizan en Bolsa? Para eso hay que entender un poquito acerca de los mercados financieros, pero no te preocupes, es bastante sencillo.

¿Para qué una empresa cotiza en Bolsa?

Una empresa tiene dos maneras principales de financiarse para crecer. La manera más común es pedir un crédito: dinero prestado. Los pequeños negocios suelen ir a la banca comercial o buscar apoyos a través de la banca de desarrollo.

La otra forma es buscar más socios, que aporten capital a la empresa. Como se dice coloquialmente: que le metan dinero, a cambio de un porcentaje del negocio.

Ambas cosas se pueden hacer de manera privada (que es lo más común), pero también se pueden ofrecer al público en general, a través de los mercados financieros. Para eso fueron creados.

Entonces, en lugar de ir a un banco y pedir prestado, una empresa puede emitir instrumentos de deuda.

Para entenderlos de manera sencilla, son similares a un pagaré bancario o a un certificado de depósito: pagan intereses al vencimiento, o bien de manera periódica.

En ambos casos, el capital original se devuelve al final del plazo pactado. Obviamente, la tasa de interés que se ofrezca tiene que ser competitiva respecto al mercado y a la capacidad de pago de la empresa; de lo contrario nadie compraría estos instrumentos.

Pero también una empresa puede ofrecer parte de sus acciones a cualquier persona que quiera invertir en ella. El precio de cada acción dependerá en gran medida de la valuación que tenga la empresa en ese momento, lo cual no es sencillo porque parte del valor de una empresa depende de las ganancias que ésta podría producir en el futuro.

Para todo esto hay un proceso y una regulación muy estricta, a fin de tratar de proteger al público inversionista. Esto significa que no cualquier empresa puede emitir estos instrumentos y ofrecerlos en el mercado. Sólo aquellas que pueden cumplir una serie de requisitos y condiciones. Además, adquieren ciertas obligaciones.

Por ejemplo, las que emiten acciones adquieren la obligación de publicar sus reportes trimestrales, así como cualquier información relevante que deba ser hecha del conocimiento de todos los accionistas, entre muchas otras.

Ahora bien, después de que una empresa emite este tipo de instrumentos en los mercados financieros, ya sean de deuda (pedir dinero prestado) o de capital (acciones) y obtuvo el dinero que necesitaba, estos instrumentos se listan en el mercado de valores.

En el primer caso (deuda), en una sección que se llama mercado de dinero. En el segundo (acciones), en otra sección que se conoce como mercado de capitales.

Entonces cualquier persona que posea acciones puede venderlas a cualquiera que desee comprarlas, a través de ese mercado. ¿A qué precio? En la siguiente entrega hablaremos precisamente de ello.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com