(Última de tres partes)

Después de que una empresa coloca parte de sus acciones en el mercado y obtiene el dinero que necesitaba para financiarse, éstas quedan listadas en el mercado de valores. A partir de este momento, cualquier persona puede comprarlas y venderlas. Por eso escuchamos muchas veces que se “cotizan” a cierto precio.

Esto, de hecho, es lo que genera volatilidad, porque hay personas que compran o venden acciones buscando cosas distintas. Algunos lo hacen con visión de largo plazo, porque creen que esa empresa tendrá un buen desempeño en el futuro, crecerá y, por consiguiente, será más valiosa. Pero otros tienen visión de muy corto plazo y están dispuestos a especular con las mismas, buscando ganancias muy rápidas aprovechando la volatilidad.

Por eso decimos que hay distintas estrategias de inversión. Hay gente que se pone muy nerviosa cuando ve que el valor de su inversión baja. No hay que perder de vista el horizonte de inversión ni tampoco las razones por las cuales quisimos invertir en esa empresa.

No olvidemos que es un mercado, igual que en donde se comercian frutas y verduras, pero aquí se venden acciones. Entonces pensemos: hay veces que el precio del tomate sube mucho, o de los aguacates, porque están escasos. Algunas personas están dispuestas a comprarlos a un precio alto, porque para ellos es indispensable en su dieta, o les gusta mucho. Otras prefieren economizar y comprar mejor otro tipo de verduras que estén a mejor precio.

Pensemos, por ejemplo, que si nadie está comprando tomates, los vendedores en los distintos puestos empezarán a ofrecerlo un poco más barato. Lo peor que les puede pasar es que se les quede la mercancía sin vender, porque se echa a perder. Necesitan venderla.

Entonces habrá consumidores que a un menor precio sí decidan que vale la pena adquirirlos.

Por el contrario, si empiezan a sentir una demanda importante, y se empieza a agotar un producto, posiblemente le suban el precio para ganar un poco más de dinero, aprovechando que la gente sigue comprando.

Lo mismo pasa en el mercado de valores, pero con las acciones. Hay quien quiere vender rápido y está dispuesto a ofrecerlas a un mejor precio. Quizá salga una noticia que posiblemente pueda cambiar las perspectivas de un sector de la economía, o bien un rumor.

Hay especuladores que prefieren deshacerse de sus posiciones cuando esto sucede, otras personas incluso hacen lo contrario: buscan aprovechar cuando bajan los precios.

Es importante aclarar que las acciones se compran y venden entre particulares. Las casas de Bolsa son simplemente intermediarios que juntan a ambos. Todos en el mismo lugar: el mercado de valores o lo que se conoce simplemente como “la Bolsa”.

La única diferencia es que hoy en día las transacciones ya no se hacen en un lugar fijo, sino de manera electrónica. Hay posturas de compra y de venta que van cambiando. Cuando éstas empatan (tienen el mismo precio) entonces se hace la operación.

En otras palabras, el precio al que se cierra una transacción en el mercado accionario depende de cuál es el menor precio que el vendedor puede aceptar, pero también de cuánto está dispuesto a pagar el comprador por ese título.

Los precios que se publican en los diarios especializados como El Economista corresponden a la última transacción realizada en el día anterior. Pero también se puede revisar el volumen de acciones que se negoció, así como los precios máximos y mínimos que tanto compradores como vendedores estuvieron dispuestos a aceptar en la jornada.

Si uno tiene acceso a información por Internet en tiempo real, probablemente también encuentre las posturas de compra y de venta que existen en ese momento. Sin embargo, el mercado se mueve tan rápidamente que, si uno compra en ese momento, el precio puede ser mejor o peor que la última cotización.

El precio de una acción constantemente está cambiando, subiendo o bajando por algunos centavos (o incluso varios pesos). Existen muchos factores que hacen que el precio de las acciones cambie, pero no todos ellos pueden explicarse de manera racional. Muchos inversionistas compran o venden acciones basándose en emociones tales como el miedo, y no porque es la acción “lógica” en un momento determinado.

Asimismo, otros inversionistas a veces exhiben mentalidades de “manada”, basando sus decisiones de compra o venta en lo que todos los demás están haciendo. Algunas veces, las sobrerreacciones del mercado crean oportunidades para aquellos inversionistas que están bien informados y que toman decisiones con criterios objetivos, comprando acciones que han bajado temporalmente o vendiendo aquellas que han subido de forma desproporcionada, sin ninguna razón aparente.

Suscríbete a https://PlaneaTusFinanzas.com y obtén de manera gratuita el mini-curso “Los Seis Pasos para Alcanzar tu Libertad Financiera”.

Twitter: @planea_finanzas

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com