Ningún objeto es misterioso. El misterio está en tus ojos.

Elizabeth Bowen, escritora irlandesa.

Cuando se trata de temas relacionados con las finanzas personales, generalmente nos encontramos ante retos que, aun cuando conceptualmente pueden ser resumidos en ideas simples y concretas (por ejemplo, gasta menos y ahorra más), el problema siempre radica en cómo ejecutar estos principios financieros básicos, en el marco de percepciones, contextos y conductas que pueden variar de persona a persona y de circunstancia en circunstancia.

En el artículo “Five Ways to Deal with Difficult Financial Challenges”, de Utpal Dholakia, se detallan recomendaciones puntuales para mejorar la posibilidad de enfrentar los retos financieros de las personas. El autor señala que estos retos se presentan como “misterios financieros”, que generalmente resultan no sólo incomprensibles sino sumamente difíciles de abordar para la mayoría de las personas.

Una primera recomendación es mantener una atención sostenida y permanente a todos los elementos que constituyen o están asociados con los retos financieros. En psicología, se conoce como “escape cognitivo” al fenómeno que se presenta cuando las personas tienden a reaccionar frente a un reto que representa una potencial amenaza (en este caso financiera), distanciándose del problema e ignorándolo. Si en la mayoría de los problemas esta conducta resulta negativa, particularmente tratándose de situaciones financieras, resulta especialmente perjudicial, porque no sólo no permite resolver el problema, sino que lleva a que éste se profundice.

Uno de los mecanismos para evitar este proceso es mantener una atención sostenida a los temas financieros, para evitar que los problemas crezcan y que cuando son inmanejables se presente este efecto de alejamiento.

Una segunda recomendación es saber que las grandes metas financieras de largo plazo no se construyen ni alcanzan a partir de un solo plan o una sola acción; típicamente, su cumplimiento está asociado a la realización de acciones sostenidas en muchos frentes y en el largo plazo.

Por ejemplo, la suma cotidiana de decisiones activas para no gastar en algo innecesario contribuye gradualmente y de manera paulatina a apoyar la seguridad financiera de largo plazo, pero siempre agregada a otras decisiones también cotidianas y paulatinas, como la práctica del ahorro y la vigilancia adecuada de los mecanismos de endeudamiento y de inversión.

La tercera recomendación se refiere a la necesidad de identificar y cultivar hábitos específicos que apoyen el progreso financiero futuro.

Como he señalado en otras contribuciones, el ahorro como hábito se construye —como cualquier otro hábito, incluso los negativos como fumar— a partir de la repetición sistemática de una conducta. Así como para fumar tuvimos que repetir y repetir esa conducta de manera sistemática, hasta que se formó un hábito, de la misma manera, para ahorrar como hábito se requiere, de manera forzada e intencional, repetir la conducta hasta que ésta se convierta en hábito financiero.

La cuarta recomendación se enfoca en el hecho de que los entornos que afectan la vida financiera son cambiantes, lo cual obliga a que, por un lado, se revise consistentemente el avance de los objetivos financieros de largo plazo, con indicadores puntuales y medibles y que, simultáneamente, se evalúen también, de manera periódica, las circunstancias y entornos en los que se desenvuelven nuestras finanzas, para revisar si los planes de acción previos siguen siendo vigentes o si requiere de adecuaciones importantes.

Un ejemplo lo constituye el hecho de que, ante entornos de mayor inflación, se hace necesario revisar tanto los mecanismos de ahorro como los patrones de gasto, para adecuarse a esta nueva circunstancia que siempre generará afectaciones de largo plazo.

La última recomendación se refiere a reconocer que, como en todo lo humano, pueden presentarse escenarios y circunstancias que no controlamos, así como momentos de retroceso y debilidad en que abandonemos los planes financieros. Reconocer que estos momentos, tanto de cambios negativos de entorno como de fallas personales en el cumplimiento de objetivos, son frecuentes puede ayudarnos a evitar la desilusión y el abandono total de los planes financieros futuros y así poder reanudarlos con consistencia, realizando las correcciones necesarias para compensar las fallas y adecuarnos a entornos nuevos.

En finanzas personales, no existen soluciones mágicas ni recetas únicas. Como en cualquier otra actividad humana, lo más importante es la disciplina sostenida a lo largo del tiempo, para asegurar los resultados que contribuyan a nuestro bienestar financiero.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares

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RaúlMartínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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