Alcanzar la paz requiere que abandonemos nuestras ilusiones de control.

Jack Kornfield, escritor budista

Cotidianamente, muchas de las decisiones financieras y económicas que tomamos están determinadas por la percepción que tenemos respecto de nuestra propia capacidad para controlar tanto el presente como el futuro financiero.

Muchas de las verbalizaciones que las personas damos a preguntas relacionadas con nuestra planeación financiera reflejan en el fondo percepciones extremas que muestran que o bien creemos tener la capacidad de controlar algunos factores de entorno que inciden en nuestras finanzas o, por el contrario, creemos no tener control alguno sobre ciertos aspectos que determinan nuestra estabilidad financiera.

Distintos estudios muestran que las personas tenemos esa propensión dual: por un lado, de sobreestimar la capacidad de control que tenemos sobre factores o condiciones que realmente no controlamos, así como de subestimar nuestra capacidad de control sobre otros temas sobre los cuales, en los hechos, sí podríamos ejercer control y cambios significativos.

En un artículo recientemente publicado en Psychology Today por Don A. Moore, profesor de la Universidad de Berkley, se destaca este fenómeno y cómo afecta en nuestra conducta cotidiana. Algunos ejemplos que se exponen son cuando creemos que apretar repetidamente el botón de un elevador creyendo que eso hará que llegue más rápido o cuando una persona rechaza un tratamiento médico pensando que una enfermedad grave puede ser curada exclusivamente con un pensamiento positivo (ponen de ejemplo a Steve Jobs que rechazó, hasta que fue demasiado tarde, los tratamientos recomendados por la ciencia, confiando en terapias alternativas no probadas.)

En el caso contrario, ejemplifican también los casos en los que bajo condiciones que en parte están bajo el control de las personas con frecuencia se tiende a subvaluar la capacidad de control real que cada individuo ejerce.

En particular, el artículo hace referencia a la decisión de la Asociación Médica Americana en el 2013 de abordar la obesidad como una enfermedad y cómo, a partir de ello, según muestran distintos estudios, ello llevó a que muchas personas en esa condición encontraran una justificación para no tomar medidas orientadas a reducir su sobrepeso, bajo la percepción de que tenían poca capacidad de control sobre las condiciones y circunstancias que permitirían cambiar dicha condición.

Tratándose de temas financieros, ambas condiciones generan conductas igualmente perjudiciales para nuestro bienestar económico.

En muchos casos, tratándose, por ejemplo, de inversiones bursátiles, las personas toman decisiones de inversión pensando que sólo su conocimiento y percepción son suficientes para poder anticiparse a los cambios en el comportamiento y valuación de activos financieros que por definición son en gran medida inciertos. Existiendo cientos de miles de alternativas de inversión a nivel mundial, uno de los comportamientos más frecuentes es tratar de “ganarle al mercado”. Esta visión de sobreconfianza en la capacidad propia para controlar los resultados, a partir de decisiones propias, frecuentemente deviene en quebrantos financieros importantes.

La otra cara de la moneda ocurre con personas que, quejándose cotidianamente de la precariedad de su condición financiera, atribuyen la mayor parte de su condición negativa a factores externos no controlados por ellos, siendo que los factores centrales para alcanzar finanzas personales sanas están relacionadas con la capacidad personal de control del gasto, con la limitación personal del endeudamiento y con el ejercicio consistente del ahorro.

Entender puntualmente qué factores controlamos y en qué alcance y medida lo hacemos, para ejercer acciones que contribuyan a la salud de nuestras finanzas, así como reconocer los factores sobre los que no tenemos control alguno, son condiciones indispensables para ejercer cotidianamente los hábitos que nos lleven a la estabilidad financiera de largo plazo.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares

Raúl Martínez Solares

CEO de Mexicana de Becas

Economía Conductual

Desde 2006 fue Director Comercial de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo y a partir de enero de 2012 es Director General de esa empresa.

Es especialista en temas de estrategia de negocios y mercadotecnia; Economía Conductual, cambios demográficos y ahorro previsional de largo plazo, como pensiones y ahorro educativo.