Entre los diversos servicios que ofrece, Amazon cuenta con uno llamado Amazon Marketplace, que permite a otras empresas ofrecer sus productos, nuevos y usados, y competir con los productos ofrecidos directamente por la operadora de la plataforma.

En el 2015, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció una investigación en contra de personas y empresas por conspirar para la fijación de precios de carteles artísticos que eran comercializados a través de dicha plataforma electrónica.

En primer término, la investigación incluyó a un ejecutivo, David Topkins, quien fue señalado por acordar precios con otros competidores mediante el uso de software. En específico, la acusación indica que los acusados diseñaron e implementaron un algoritmo que les permitió coordinar sus cambios de precios. Posteriormente, la autoridad norteamericana informó que había acusado a otro ejecutivo, Daniel Aston. El caso está próximo a ser resuelto, a partir de la audiencia pública que tendrá lugar en mayo.

Según el Departamento de Justicia, se trata del primer caso de cartelización que involucra el uso de mecanismos de coordinación en línea. El caso ha sido empleado por la autoridad para mandar el mensaje de que no tolerará la conspiración de mercado, sea acordada de manera presencial o mediante el uso de las nuevas tecnologías. La Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos también ha manifestado su preocupación por el impacto que la tecnología tendrá sobre el comportamiento de las empresas, por lo que hace un par de años creó una oficina dedicada a investigar de qué manera los consumidores serán afectados por los algoritmos.

La colusión es sancionada severamente. En Estados Unidos las personas pueden recibir multas de hasta 1 millón de dólares y pena de cárcel de hasta 10 años. Las empresas pueden ser sancionadas hasta por cientos de millones de dólares, dependiendo del daño al mercado o a las víctimas de la conducta. En el caso específico, el Sr. Topkins y la empresa del Sr. Aston, Trod Ltd., solicitaron clemencia, en el marco del programa que la autoridad de competencia tiene para atraer a los involucrados en conductas colusivas, a fin de que proporcionen información de utilidad para la construcción de caso, a cambio de recibir una sanción menor. La mayor ventaja de estos programas es la garantía de que las personas no son procesadas penalmente. El elemento de la investigación más relevante, es que Trod Ltd. es una empresa avecindada en Inglaterra. Esto no fue impedimento para que, gracias a la colaboración entre autoridades de los Estados Unidos y del Reino Unido, la investigación incluyera cateos a las instalaciones de la empresa y al domicilio del Sr. Aston.

Así como las empresas, gracias a la tecnología, compiten en el espacio virtual del comercio electrónico, venden a clientes de distintos países y envían sus productos a través de los servicios de mensajería que abarcan casi la totalidad del planeta, también las autoridades cuentan con mecanismos de colaboración transfronterizos, que les permiten atacar conductas nocivas a sus mercados, aunque los involucrados se sitúen en otros países. Las autoridades norteamericanas son líderes en perseguir estas conductas, y también lo son en extender los alcances de sus acciones a otros territorios. Baste mencionar que, en el 2015, cerca de 30 ejecutivos de empresas fueron extraditados a los Estados Unidos, para atender acusaciones penales por su participación en actos de cartelización.

Las nuevas tecnologías ofrecen oportunidades de negocio prometedoras. Sin embargo, hoy más que nunca, las empresas deben implementar programas de prevención, detección y corrección de conductas que las pongan en riesgo de violación de leyes de competencia de México, pero también de otros países. Y no sólo deberán vigilar las acciones de sus ejecutivos y empleados. También deberán poner mayor atención en las acciones de sus computadoras inteligentes. No hacerlo podría resultar ruinoso.

*Consultor en competencia económica y regulación y profesor universitario.