Ayer se registró la inesperada y anticipada renuncia de Héctor Osuna a la presidencia de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel).

Haya sido como haya sido la renuncia de Osuna, de pronto el presidente Felipe Calderón tiene la sartén por el mango para decidir a quién nombrar como Comisionado Presidente de la Cofetel.

Será decisión del Jefe del Ejecutivo y no tendrá que ser aprobado por el Senado de la República.

Con ello, se elimina totalmente la posibilidad de que el titular de la Cofetel pudiera ser impulsado por alguna de las grandes corporaciones que operan en el sector de las telecomunicaciones en México.

El Presidente de la República tendrá la oportunidad de designar a quien considere podrá garantizar la autonomía e independencia del órgano regulatorio.

La posibilidad de tomar la decisión resulta sumamente importante en el contexto del reordenamiento del mercado y los operadores en el multimillonario negocio de las telecomunicaciones.

A partir de la toma de posesión de Juan Molinar Horcasitas en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, se viene observando con mucho mayor claridad el propósito presidencial de procurar una mayor competencia en el mercado de las telecomunicaciones y radiodifusión.

Molinar Horcasitas ha tomado medidas sancionatorias y normativas que han tocado los intereses de los distintos participantes, con el propósito de disponer de un piso parejo para todos.

¿Renuncia o renunciado?

Apenas unas horas antes -en este espacio se lo comenté- se venía especulando en la posibilidad de un caballo negro para el proceso de sucesión en la presidencia de Cofetel.

Se hablaba de que la sucesión la definiría el presidente Felipe Calderón. Los hechos denotan que la versión se cumplió.

La renuncia de Héctor Osuna a la presidencia de Cofetel no fue por berrinche como mucho se ha rumorado, sino porque el Presidente de la República se la habría exigido.

¿Por qué? Precisamente para tener bajo su control la decisión final en la sucesión.

Sin embargo, Héctor Osuna afirma que él tomó la decisión de renunciar al cargo de Comisionado para dejar la institución como Presidente.

Dice que lo hizo sin ninguna presión de por medio y que decidió no votar y conminar a sus compañeros comisionados a que esperen la designación del comisionado de relevo.

Pero más allá de las afirmaciones, lo evidente es que frente al complicado proceso de sucesión, se veía muy riesgoso que en la lucha intestina pudiera perderse la fuerza de la institución en un contexto de marcada relevancia para el destino de las telecomunicaciones en México.

Luego de la renuncia de Osuna, de inmediato se registraron toda clase de rumores, tal y como se han generado en torno del proceso de sucesión inminente en el máximo órgano regulador de las telecomunicaciones.

La rumorología cambió intempestivamente. Pasó primero aquello que decían que la votación se registraría entre los cinco integrantes del pleno de la Cofetel.

Luego se filtró la versión -que confirmaron algunas fuentes- sobre el presunto madruguete que habría intentado el propio Héctor Osuna al destapar hace algunos días al comisionado Ernesto Gil Elordouy.

Y de ahí pasaron al probable mayoriteo de los comisionados originales en contra de la dupla que forman los comisionados Rafael del Villar y Gonzalo Martínez Pous, quienes derrotaron al Senado de la República, que los vetó de la designación original que hizo en su momento el hoy expresidente de la República, Vicente Fox.

Nombres en la baraja

Hasta ayer se mencionaban varias posibilidades para el relevo.

Se mencionaba con insistencia a la subsecretaria de Comunicaciones, Gabriela Hernández.

También se habla con insistencia del coordinador de asesores de Juan Molinar Horcasitas, Mony de Swaan -quien en contra de lo que dicen sus enemigos, sí cumple con los requisitos objetivos-, y por otro lado también se menciona con especial persistencia al experto en telecomunicaciones Ernesto Piedras (colaborador de El Economista), quien abiertamente dice que sí está interesado y listo, aunque reconoce que nadie le ha llamado hasta ahora.

CUENTOS VERAS

La Comisión Antimonopolios, que encabeza Eduardo Pérez Motta, no cedió a las argumentaciones de los laboratorios que se acartelaron para vender a precios artificialmente altos al Instituto Mexicano del Seguro Social.

Las empresas sancionadas con 21.5 millones de pesos son: Eli Lilly y Compañía-México, Laboratorios Cryopharma, Probiomed y Laboratorios Pisa, -dos veces- Fresenius Kabi México y Baxter. Las multas están firmes y puede el SAT recaudarlas ya, pese a que pudieran interponer recursos ante las instancias jurídicas.