Felipe Calderón recuerda en sus memorias políticas (Decisiones difíciles, Editorial Debate) la calamitosa primera etapa de su campaña presidencial en el 2006. Entre su equipo de colaboradores, la dirigencia partidista y los gobernadores blanquiazules imperaba la descoordinación, pero sobre todo, el desánimo ante la respuesta popular al abanderado izquierdista, Andrés Manuel López Obrador.

Antes de que la crispación y el desencanto se apoderaran de su equipo, ocurrió un “hecho insignificante”: para un juego de acercamiento con los reporteros de su fuente, Calderón invitó como refuerzos a varios de los integrantes de la selección sub-17, campeona del mundo, quienes le revelaron el secreto de su victoria: el entrenamiento que recibían del director técnico, Chucho Ramírez, y la psicóloga del equipo.

Seis años después, el priista Enrique Peña Nieto tendría que lidiar con la “fuerza moral” de AMLO, pero sobre todo, con la desorganización de un aparato electoral con generales de tres estrellas –como Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa– que desconfiaban del “equipo nacional” armado por el mexiquense y en el que Miguel Ángel Osorio Chong era figura estelar. Atrapado en esas disputas quedaban Alejandra Lagunes, Aurelio Nuño, Luis Videgaray y los demás del staff que buscaban el regreso del PRI a Los Pinos.

El nombramiento de Videgaray como coordinador general de la campaña, en enero del 2012, era una señal indubitable de la intención de trascender al viejo PRI y, sobre todo, deslindarse de los gobernadores polémicos: léase Arturo Montiel, José Murat y Mario Marín. La nominación de Josefina Vázquez Mota como abanderada del PAN perfilaría una contienda, con AMLO como el rival a vencer.

Peña Nieto había conjuntado a un grupo “de alto rendimiento” que a menudo ignoraba al presidente formal del partido (Pedro Joaquín Coldwell) y era marginado por Videgaray. La crisis del movimiento #YoSoy132 y algunas declaraciones desafortunadas del candidato –en la FIL de Guadalajara y sobre todo en una entrevista que concedió al enviado de El País de España– prendieron señales de alerta.

“Lo peor que podría ocurrirles es que después de cruzar todo un océano a nado, se ahogaran apenas al llegar a la orilla”, le escucharon decir los operadores peñanietistas a Jorge Valdano, el exdelantero argentino, campeón mundial en 1986, convertido en estratega y directivo de equipos de futbol en la primera jornada de una capacitación intensiva que se extendería hasta el arranque del sexenio.

La negociación entre los altos mandos priistas y el equipo de campaña, pero sobre todo minimizar los conflictos y enfocar la ruta hacia la victoria electoral eran las prioridades. Hace mucho que dentro del PRI habían desaparecido los liderazgos morales, y por eso la inclusión de Valdano, cuyo contrato no sería incorporado al reporte de gastos de campaña.

El joven sonorense Ernesto de Lucas Hopkins recibió el encargo de contactar al estratega argentino-español y traerlo a México. En el esfuerzo trabajaría de la mano de Roberto Alcántara y de su jefe formal, Ildefonso Guajardo, los dos enlaces de Peña Nieto con los líderes empresariales.

Los recursos serían proporcionados por Emilio Lozoya Austin, coordinador de vinculación internacional del equipo de la campaña priista, quien recurrió a la empresa brasileña Odebrecht. De acuerdo a un testimonio del exdirector general de Pemex ofrecido antes de su extradición desde España, la firma brasileña le entregó cuatro millones de dólares para el financiamiento de la campaña.

Según Lozoya Austin –de acuerdo con la versión aparecida hace una semana en la prensa capitalina– ese dinero fue usado para el pago de “consultores extranjeros” contratados por Videgaray Caso para “asesorías electorales”.

El coordinador general de la campaña –confirmaron exintegrantes del equipo peñista– validó la contratación de Valdano. Antes, había entrevistado al consultor venezolano JJ Rendón, quien habría ofrecido un plan para frenar a López Obrador. Su participación –precisan– fue marginal debido al veto de Videgaray y Nuño.

Efectos secundarios

INTENSIDADES. En el sexenio peñanietista, uno de los choques más ríspidos entre mandos civiles y militares tuvo que ver con la jurisdicción en las APIS y los puertos. Otro fue por los contratos para la confección de uniformes y la distribución de equipo táctico para las Fuerzas Federales. Una de las firmas que estuvo en el centro de esas disputas fue Distribuciones y Proyectos, que recibió más de 638 millones de pesos de la extinta PFP y 124 millones de pesos de la AIC. Hay más contratos ganados en Hacienda, Economía, la PGR y la misma Sedena, justo donde intenta regresar ya con este nuevo gobierno.

ESTIMACIONES. En su análisis Panorama económico y de mercado: Pronósticos en tiempos de coronavirus, Vanguard, que dirige Juan Hernández, augura una caída en el PIB global anual de aproximadamente 3% considerando el 2020 en su totalidad, la más alta jamás registrada fuera de tiempos de guerra. Por regiones, esperan que la caída en el PIB anual en Estados Unidos, Europa y Reino Unido sea entre 8% y 10% menos que en el 2019, y sólo ven un crecimiento positivo en China de 2 por ciento.

 

Alberto Aguirre

Periodista

Signos vitales

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.