Uno de los sectores económicos considerado como de alto riesgo es el agropecuario. Los resultados finales de las actividades agropecuarias no sólo dependen de los factores de producción (tierra, trabajo y capital) que pueden considerarse en estadística como determinísticos, sino también de variables climatológicas aleatorias (lluvias extremas, ciclones, sequías, granizadas, etcétera).

Los fenómenos climatológicos extremos (FCE) se contabilizan en la base de datos sobre declaratorias de desastre, emergencia y contingencia climatológica del Centro Nacional de Prevención de Desastres. Esta base contiene a los municipios que ya han sido evaluados y dictaminados por la Comisión Nacional del Agua como municipios en contingencia climatológica, desastre o emergencia. En la base de datos se consideran como FCE: ciclón tropical, lluvia extrema, sequía, inundaciones, nevadas, heladas y granizadas.

Con la evidencia es difícil encontrar una tendencia clara de ocurrencia de cada FCE; sin embargo, es posible notar la variabilidad con la que estos fenómenos se han presentando, por ejemplo, para el 2006, el FCE con mayor incidencia fue la sequía, mientras que en el 2007 los ciclones tropicales presentaron mayor ocurrencia.

En el 2009, la sequía, además de ser la de mayor incidencia, tuvo un incremento de más de 100% con respeto al 2007. En el 2010, al igual que en el 2008, las lluvias extremas tuvieron un alza de más de 200 por ciento.

En el 2011, la sequía fue el fenómeno que más afectó al sector agropecuario. Uno de los aspectos más notables es que el número total de FCE en este año es el mayor durante el periodo de análisis, lo que se traduce en mayores pérdidas para el sector agropecuario, en particular en aquellos estratos de productores que no cuentan con las condiciones suficientes para la adaptación o mitigación de este tipo de condiciones adversas, tal es el caso de infraestructura, semillas mejoradas, acceso a información oportuna, entre otras.

En relación con lo antes expuesto, se observa que el comportamiento del sector asegurador-agropecuario no es del todo directo con la presencia de FCE, es decir, la respuesta de los productores agrícolas y pecuarios en atención a la ocurrencia de estos fenómenos no es la esperada: a mayor presencia de FCE en el periodo anterior, mayor número de asegurados en el periodo actual.

Lo anterior se puede deber a diferentes causas, pero es indudable la importancia de que los productores agropecuarios accedan a este tipo de instrumentos con la finalidad de administrar el riesgo asociado al clima.?

*Fredy Yair Montes Rivera es especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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