La fórmula Carlos Slim, Larry King y Jon Housman parece infalible y se presenta en un momento clave para la distribución de video original por internet: los usuarios migran a los contenidos en video. En dos años, afirma Cisco Systems, el video representará 60% del total del tráfico en línea. La publicidad en este formato, calcula eMarketer, crecerá 43% en el 2012.

YouTube, líder del segmento, controla 72% de la audiencia mundial y en Estados Unidos cada mes promedia siete horas de consumo por usuario. Netflix tiene 21 millones de clientes estadounidenses que reproducen 30 horas de video mensuales.

Sólo en México, se reprodujeron 2,984 millones de videos en línea al mes durante el 2011, un crecimiento de 80% respecto al año previo, dice comScore.

Forrester Research proyecta que para el 2016 la publicidad en video representará 37% de todo el gasto publicitario online, para alcanzar 28,000 millones de dólares.

Slim y su equipo en Ora.TV lo tienen claro: la apuesta es online, donde no existen restricciones para que el contenido viaje a lo largo del planeta. Netflix, Hulu y Yahoo! ya producen videos originales y sitios independientes como Huffington Post superan en tráfico al tradicional New York Times.

La fórmula parece infalible: un periodista exitoso, que creció al lado de una cadena de cable de Atlanta, bajo la dirección de un experto en periodismo digital, curtido en las filas de News Corp., con el financiamiento de un genio en los negocios que domina la televisión de paga en América Latina.

El único escollo es el soporte: la fangosa arena digital, donde los modelos de negocio exigen mucho más que una estrategia fincada exclusivamente en la publicidad. Parece riesgoso, pero Slim puede darnos otra lección.

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