Las diferencias se miran en los presupuestos, pero de eso los Mundiales entienden pocas cosas. En Sudáfrica se pueden ver de qué grosor es la billetera por los campamentos y hoteles de concentración, hasta el número de camisetas con las que han viajado.

En Francia, más allá de la virtual eliminación de su equipo, el debate nacional es el costo del hospedaje en las suites en donde está el equipo con un valor de 5,000 euros por noche, una millonada si sumamos a jugadores, entrenadores y hasta directivos.

Casco contrario de lo que ocurre por ejemplo con Honduras, que apenas han traído cuatro uniformes al Mundial por lo que cambiar la camiseta es un imposible. Su patrocinador Joma no ha previsto esto y los futbolistas hondureños además deben cuidarlas para no tener problemas.

Algunos como Estados Unidos tienen una seguridad especial por las amenazas recibidas previas al Mundial y su centro de concentración es un bunker.

Hay quien ha decidió cambiar toda la decoración sin importar el costo de ello. Diego Armando Maradona ha mandado a pintar las paredes de los cuartos de los jugadores de blanco, una cábala que le representa a la Asociación Argentina de Futbol cerca de los 500,000 dólares.

Si bien las diferencias terminan en la cancha, al menos en la comodidad si hay un abismo entre algunos equipos y otros.