México tiene potencial para el mercado del juego y, a pesar de la violencia y la deficiente aplicación de las leyes que se registra hoy en esa industria, el grupo multinacional español Codere decidió apostar por el futuro en el que es previsible el fortalecimiento de la clase media mexicana y el abatimiento del mercado ilegal.

Ésa es la expectativa del presidente del consejo de administración del Grupo Codere, José Antonio Martínez Sampedro, de visita en México.

El grupo multinacional español Codere que registró ingresos por 86.2 millones de euros al primer semestre del 2011 decidió en febrero de este año hacer su mejor apuesta por México.

Compró 35.8% de la empresa mexicana Impulsora de Centros de Entretenimiento de las Américas (Icela) en 2,653 millones de pesos, equivalentes a 157.8 millones de euros.

Con tal adquisición, Grupo Codere alcanzó una posición mayoritaria de casi 85% en Icela y de un plumazo se convirtió en el principal operador en el negocio del juego en México.

Puede afirmarse que Codere deglutió a las dos empresas mexicanas más importantes en la industria del juego.

Paciencia, nombre del juego

La presencia de Codere en México no es nueva; tiene su historia.

A través de distintos esquemas, participó como proveedor de servicios de Grupo Caliente de Jorge Hank Rhon, que terminó comprando, y en el propio Grupo CIE de Alejandro Soberón, a quién también le compró el negocio.

En el primer caso, Codere incursionó en México a través del esquema de prestador de servicio al concesionario Grupo Caliente. Y en el segundo caso, lo hizo con CIE con la figura de asociación en participación.

Ha sido con paciencia e inversión como ha avanzado Codere en el mercado mexicano y es con paciencia con la que espera consolidarse.

Le apuesta a la mejor y más eficiente regulación y a la mejoría de la clase media.

Su objetivo es atraer hacia sus centros de juego al creciente segmento de población adulta que registra el síndrome del nido vacío; aquellos cuyos hijos ya se casaron y buscan distracción y evasión de las enfermedades.

En ambos casos, con Caliente y CIE, Codere avanzó hasta quedarse con el control de las dos empresas.

En total, Grupo Codere ha invertido un monto de alrededor de 600 millones de dólares en México.

Con esa cantidad se colocó de inmediato con una participación de 20% del mercado mexicano.

Codere, a través de tales experiencias, ha conocido el mercado mexicano y ha visto la evolución del marco regulatorio.

La pregunta obvia es ¿por qué un grupo tan poderoso y exitoso a nivel mundial decide realizar la inversión (apuesta) más cuantiosa en México, en el concierto de los países latinoamericanos?

Y Martínez Sampedro responde sin muchos rodeos:

Porque hay confianza de que el futuro será mejor que el presente .

El capitán de la empresa española está consciente de que México registra un marco jurídico peculiar en materia de juegos.

La ley en materia de juegos advierte es anacrónica y el reglamento es bueno, si lo aplicaran .

No obstante, cree también que hay capacidad para que México avance en el desarrollo del mercado legal del juego porque le conviene al gobierno mexicano preservar la ley, que al final redundará en mayores ingresos para el fisco.

Y la segunda pregunta es ¿por qué invertir en un país que registra tan elevados índices de violencia?

A ésta, la respuesta de Martínez Sampedro es que hoy mismo la violencia está mucho más acotada y la expectativa es que continuará abatiéndose la delincuencia.

CUENTOS VERAS

Los responsables de la política fiscal y monetaria, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade y el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, coinciden: la economía mexicana crecerá entre 3 y 4 por ciento. El crecimiento será positivo, sin embargo, seguirá siendo insuficiente para generar el número de empleos que exige la demanda. Pero de las malas, la menor.

marcomares@eleconomista.com.mx