Los ciudadanos entendemos que somos motor de un cambio de paradigma. Nuestra participación en asuntos públicos cobra mayor relevancia. La decisión de que el país sea más libre, solidario y próspero nos lleva a demostrar que podemos ir más allá de la protesta: generar propuestas y emprender acciones que, además de un beneficio personal, contribuyen a que otros vivan mejor.

Si queremos que a México le vaya bien, no podemos conformarnos y esperar a que el gobierno, independientemente de su partido, lo haga solo.

El Pacto por México firmado por el presidente Peña Nieto y los presidentes del PRI, PAN y PRD ha proyectado un mensaje optimista al inicio de una administración, temprano para calificarla. Si bien era necesaria una señal de voluntad política creíble para avanzar hacia los acuerdos que requiere el país urgentemente, las buenas intenciones de la clase política ya no son suficientes.

Para asegurar que los temas avancen, resulta indispensable que los ciudadanos nos involucremos de manera proactiva resistiendo la tentación de sólo ser espectadores. De nosotros depende la historia que será contada en México los próximos años. El verdadero cambio de paradigma empieza en nuestra forma de vernos y entendernos, en nuestro vocabulario y actitud, en lo que hagamos.

Un grupo de 66 organizaciones de la sociedad civil decidimos abrir camino para ser parte activa de ese Pacto tan anunciado, que no puede quedar en una lista de buenas intenciones. Más allá de cualquier diferencia partidista o ideológica, nos unimos en lo esencial para hacer nuestra parte desde la propia cancha estando al pendiente, vigilando y exigiendo que el gobierno haga la suya.

Trabajamos para construir nuevos canales de comunicación que nos permitan mantener una interlocución eficaz con los tres poderes y en los tres niveles de gobierno. Más allá de un acuerdo suscrito por los políticos, el Pacto por México deberá ser un detonador para que la creatividad y energía de miles de ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil sirvan de verdadero contrapeso y catalizador de transformaciones que ya no se pueden aplazar.

El seguimiento y la evaluación de cada compromiso y acuerdo expresado en el Pacto serán claves para que ese optimismo no termine en mera ilusión.

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