El comportamiento de ayer de los mercados fue un recordatorio de que estamos todavía muy lejos de las soluciones a los grandes problemas financieros de Europa, por ahora, y de otras economías en los meses y años por venir.

Lo que hace unos días era optimismo y señales de compra en los mercados por el acuerdo para apoyar a Grecia con otros 130,000 millones de euros para su rescate, ahora el pesimismo y hasta el pánico ante la pregunta de si Atenas tendrá la capacidad de convencer a los acreedores de que se tienen que resignar a recuperar unos cuantos centavos de su inversión.

El euro cayó fuertemente frente al dólar ante el temor fundado de que los griegos no puedan canjear los bonos que están próximos a vencer a tiempo y que este nuevo fracaso se convierta en una onda expansiva negativa que alcance a Italia y España.

Lo que hay que ver es que sin las medidas preventivas, las acciones correctivas pueden ser insuficientes aunque se trate de cantidades inauditas destinadas al rescate económico.

México aprendió su lección con la indisciplina fiscal de la primera mitad de los años 90. En esos tiempos la inflación estaba bajo control, el crédito fluía y México crecía, pero lo hacía con deuda a corto plazo y en dólares, cuando su respaldo era en pesos y de más largo plazo.

Creció la deuda, creció el déficit fiscal y cuando el nuevo gobierno que entró en diciembre de 1994 no pudo mantener los malabares financieros de los que se iban, el castillo de naipes se vino abajo.

Desde entonces a la fecha se estableció una regla de oro que incluso por algún tiempo quedó plasmada en la Ley de Responsabilidad Fiscal. Los sexenios de Zedillo y en especial el de Vicente Fox circularon en una de las más ejemplares disciplinas fiscales nunca antes vistas.

En este gobierno la regla de oro quedó en un simple bajo chapa de oro ante los permisos de gastar más de lo que se gana para enfrentar la recesión.

El peligro de la flexibilización es que no se acompañó de mejores medidas fiscales para reforzar los ingresos y con eso corregir el déficit en tiempos de crecimiento económico.

Hoy México tiene un problema fiscal estructural serio: sus ingresos tributarios son muy bajos y las cuentas dependen de la buena suerte del mercado petrolero. El equilibrio fiscal está en riesgo cada vez que pasa algo que altera los precios del hidrocarburo.

Pero más allá de eso, hay un peligro a la vista. Los estados integrantes de la República Mexicana tienen, en algunos casos, comportamientos peores a Grecia o Portugal, y ése es un foco rojo en esta economía.

Por eso hay que aprender de las medidas preventivas de otras economías. No tanto del juego de la gallina ciega que hace Estados Unidos con su déficit fiscal. Porque el gobierno estadounidense va de frente y en sentido contrario con la posibilidad de una gran crisis de deuda, a la espera de que justo antes de que se dé la colisión sean capaces de corregir las finanzas una vez que la economía se reactive.

En el caso de Europa, qué decir, jugaron a la ruleta griega y perdieron. Japón lleva muchos años en un profundo estancamiento.

Entre los mejores modelos preventivos de los que hoy podemos echar mano está el chino. Sí, la novedad es que los asiáticos, que ayer movieron los mercados a la baja con su expectativa de menos crecimiento, son los que realmente pusieron sus barbas a remojar.

China tiene una desventaja democrática que es ciertamente una gran ventaja para la toma de decisiones, lo que dice un comité central no se discute y se aplica sin más reclamo.

Por órdenes de Beijing, los gobiernos locales de China tienen que crear fondos especiales para pagar sus deudas. No quieren tener su versión oriental de Moreira o Coahuila, en donde las deudas ponen en peligro el desarrollo de todo un estado y con él al resto del país.

Les ordenamos a los estados hacer un buen trabajo para que paguen sus deudas, fue el mensaje del Ministro de Finanzas del gobierno central chino.

Y si en algún caso el tema es más grave, se incorporaría la deuda local en el Presupuesto nacional.

Más allá del estilo chino de aplicar las políticas fiscales, lo que cuenta es que quieren corregir cualquier falla financiera antes de que un catarrito chino mate de influenza al mundo.