Al llegar de Sudamérica, Josefina Vázquez Mota, candidata virtual’’ dicen unos, del Partido Acción Nacional (PAN), no tendrá un lecho de rosas, luego que el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, retó a la primera mujer candidata a la Presidencia del blanquiazul, diga si sigue considerando a la máxima casa de estudios nacional: un monstruo.

La brava candidata, no se le pueden negar dotes, patino por el Cono Sur, pero con ruedas, cuando debía tener patines para hielo. A excepción de Perú, donde fue arropada por Mario Vargas Llosa, ¡ilustre! premio Nobel de Literatura, no como se dijo, en comunicados de su equipo de prensa-electoral, que es Premio Nobel de la Paz’’.

Sin duda, don Mario, uno de los grandes del Boom Latinoamericano’’ y enemigo acérrimo de la Dictadura Perfecta’’, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que le aplicó el artículo 33 constitucional por eso. En Chile y Argentina trompico. Aunque, tuvo ayuda de género de Cristina Fernández, viuda de Kirchner.

Sus comentarios calaron hondo. Pero no tiene memoria, tal vez por ser O sea No’’. No como ustedes y su servidor. Aunque me tilden de burro. Pero doña Josefina, siguió con los dislates, cuando está en campaña, aunque el Instituto Federal Electoral (IFE), diga lo contrario y diga que empieza a fines de mes.

Alguien debió decirle, que es mejor ser aplicar la diplomacia. Hablar, comentar, pero no señalar. Empero, eso hizo. Encumbró a Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, mejor conocido con el alias como diría Genaro García Luna en México, Augusto Pinochet y decir que fue pontífice y motor de la política económica de Chile. Pero olvidó fue con represión.

Doña Chepina, olvidó que muchos de los que están en el poder en Chile, son opositores de los conocidos como montoneros’’ o hijos y nietos de miles de asesinados-desparecidos, luego que Pinochet, con apoyo de Estados Unidos, encabezó el golpe militar que abatió a Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973 y el dictador perpetuó su poder gracias a juntas militares hasta 1990.

Hechos por los que fue, Pinochet, juzgado por Baltazar Garzón, un juez español que por su labor de impartición de justicia, hoy padece, la democratización de justicia en la globalización.

En Argentina, Vázquez Mota, volvió a perder la brújula. Admiró a doña Margaret Thatcher, como una mujer innovadora. Pero falló. Los pamperos, que tienen fresco aún el dolor y humillación, de padecer juntas militares y golpes de estado, con grandes pérdidas humanas y no como nosotros mexicanos, que olvidamos que el imperialismo estadounidense, no arrebato la mitad de territorio.

Será una docena o una decena, pero la guerra de las Malvinas, contra el poderoso arsenal de Gran Bretaña, por las islas Gran Malvina’’ y Soledad’’ y otras más pequeñas en 1982, a donde llegaron temibles Gurkas’’, súbditos de la Reyna, para cortar cabezas de jóvenes patriotas militares argentinos, para Vázquez Mota, no sean nada.

Mal tino.

En México, después Narro Robles marcó. Que responda si tiene la misma apreciación la candidata blanquiazul, cuando calificó a la UNAM, de albergar medio millón de estudiantes pusilánimes, en su tesis, que tituló por la Universidad Iberoamericana (UI): Informalidad. Un problema de legalidad: la rebelión de los pobres’’, hace 19 años.

El sustento de su tesis, era que la función de la UNAM, era educar, pero poco a poco fue convirtiéndose en una institución política; en un monstruo que albergó a medio millón de estudiantes, que lamentablemente, no tienen ningún interés en su preparación profesional’’.

Desde entonces, compró una bronca con los pumas.

Pero además, lo hizo igual con sus compañeros de la Ibero, cuando en un auditorio del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), confesó: no soy perfecta estudie en la Universidad Iberoamericana ’’, que le resultó contraproducente en su Alma Mater.

Así, pinta el panorama para Doña Chepina.

COMMODATO

Florence Cassez y el temblor pasaron. Ahora el tema, es la espiritualidad, con la visita de Benedicto XVI o Joseph Ratzinger, de malos recuerdos, con todo respeto para los católicos, su servidor se declara Guadalupano’’ como Juan Pablo II, nada más por el que llegó, fue omiso al escandaloso caso del padre –de sus hijos-, alias Maciel.