Ha tardado más de lo esperado el proceso para que las autorizaciones del regulador sanitario mexicano, Cofepris, cuenten con el respaldo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Mikel Arriola, titular de Cofepris, había estimado tener respuesta en el primer trimestre pero ya estamos a fines del segundo y aún continúan las auditorías.

Los más interesados en que Cofepris pronto termine dicho proceso son las empresas productoras de genéricos. Con el respaldo de la OPS no sólo se abren las puertas de otros mercados de la región latinoamericana para exportar, sino que también para participar más activamente en organizaciones regionales de genéricos como la International Generic Pharmaceutical Alliance (IGPA).

La Asociación Mexicana de Genéricos Intercambiables (AMEGI) que preside Rafael Maciel ya ha tocado puertas para ingresar, pero aún sigue en espera y ya supieron que un factor definitivo es que el regulador del país tenga la garantía de organismos internacionales como la OPS y la Organización Mundial de la Salud.

No hay duda que el mercado farmacéutico mexicano sigue avanzando. El precio de los 130 genéricos liberados de octubre del 2011 a la fecha, se redujo en 53% promedio en farmacias y casi 70% en las compras que realizan las instituciones públicas de salud. Eso no impidió el impulso a la innovación pues las aprobaciones de moléculas nuevas se triplicaron de un año a otro.

Ello lo reportó Mikel Arriola, titular de Cofepris, en la Convención de Canifarma celebrada en Mérida, Yucatán. Ahí detalló los 4 ejes en que descansa la nueva política farmacéutica del país: Un regulador que garantice el acceso de los mexicanos a medicinas de calidad, seguridad y eficacia; Un esquema solvente de autorización de registros sanitarios; La eliminación de barreras de entrada al mercado a fármacos; y la homologación de Cofepris con las mejores prácticas internacionales.

Un dato del avance en el segmento de genéricos es la llegada de cada vez más empresas internacionales. Y una que se está moviendo dispuesta a ganar más mercado es Teva, de origen israelí, que entró desde hace años y ya trabaja por ocupar un puesto importante.

De acuerdo con Teva, la penetración de genéricos continuará: sólo en 3 años productos con ventas de 7 mil millones de pesos han perdido o están cerca de perder su patente y ello representa poco más del 6% del mercado.

Teva Genéricos calcula enfocarse en 5 mercados que representan un tercio de las ventas retail en valores y 40% en unidades: dolor e inflacmación, enfermedades infecciosas, respiratorios y sistema nervioso central.

Por otro lado nos enteramos de que en Canifarma se analiza la expulsión de algunas empresas que no se han sujetado a la normativa como miembros de dicha cámara. Es algo que han mantenido con mucho hermetismo pero podría suceder en cualquier momento si no es que allá en Mérida ya se concretó la salida.

Urge regulación de dispositivos médicos

Una espera que está resultando más larga de lo previsto es la de los lineamientos para dispositivos médicos.

Las propias autoridades de Cofepris admiten que el Reglamento de Insumos para la Salud no define bien a bien cómo implementar las disposiciones sobre buenas prácticas de fabricación de dispositivos médicos, y por tanto no tiene todos los elementos para diagnosticar la calidad sanitaria y la seguridad de dichos dispositivos. Las empresas de esta rama –que vale unos 1,800 millones de dólares en el país- lograron ya la homologación de criterios para importar ágilmente de Norteamérica, pero hasta que no se defina todo el marco regulatorio para su operación, dicha apertura seguirá en el papel.

Entra Indra al terreno de juego

La empresa española Indra, una de las principales multinacionales en tecnologías de la información, transportes y defensa, ya levantó la mano para participar en la incorporación del Expediente Clínico Electrónico (ECE) en México. Indra, dirigida en México por Jorge Arduh, compite ya en este rubro con HDS, Comstor, IBM, Cisco e Intel, y tiene un argumento que le respalda: Indra ya integró regiones completas como Andalucía, España -donde hoy todo la red hospitalaria se comunica y tiene a 8 millones de personas interconectadas- o el reino de Bahrein –donde también eligieron a Indra para desarrollar el ECE- y ello le permite tener claro que lo importante es hacerlo de manera integral y no aislada por hospitales.

Indra ya aplicó su tecnología en un hospital regional en León, Guanajuato, y hace ver el riesgo de que cada hospital o institución vaya aplicando una tecnología diferente y al final les cueste intercomunicarse. De hecho, hoy en día IMSS e ISSSTE están sufriendo por ver cómo homogenizan sus sistemas, una curva de aprendizaje que Indra, dice, ya vivió hace 3 años y hoy esa experiencia la quiere aplicar a México.

Lo cierto es que en tecnología no hay que tratar de inventar el hilo negro cuando en otras partes del mundo ya existe y está funcionando.

Intentar desarrollar algo como si fuera único en el mundo puede resultar demasiado costoso, y ello lo deben escuchar tanto IMSS, ISSSTE, Pemex, las secretarías de salud estatales y todo instituto de salud en el país.

mrcoronel@eleconomista.com.mx